sábado, 31 de mayo de 2008

CABALGANDO HACIA TI



Rebeca estaba decidida.
Llevaba varios días pensando en hacerlo, y nunca encontraba el momento, pero hoy iba a ser el día.
Dejó a sus amigas en la sala de música debatiendo sobre la ropa que iban a llevar en el baile que debían presentar en música.

Salió del internado con una sonrisa en los labios, el sol estaba dándose una tregua entre las nubes, y los débiles rayos se enredaban entre las esponjosas nubes.
Sus ligeros pasos hacían que la falda del uniforme perfectamente ajustada a las caderas se ladeara con cada movimiento.

Llegó al cobertizo, y sin esfuerzo abrió la puerta, notó la cálida temperatura del ambiente, todo parecía en orden, despues de echar una mirada breve a los animales y comprobar que los caballos reposaban apaciblemente,se dirigió hacia la oficina.

-Hola -dijo Rebeca serenamente-

El hombre tenía una mirada amable bajo unas gafas de montura al aire con cristales diminutos.

- ¿Qué deseas señorita?-
- Quiero pasear por el bosque con un caballo.
- ¿Habia usted montado antes?
- Si, por supuesto, hace tiempo que no monto pero ya lo he hecho muchas veces -mintió Rebeca-


Se dió la vuelta y buscó en un clasificador de donde sacó una fotocopia.

- Debes firmar aquí.

Rebeca se inclinó sobre la mesa para firmar en el recuadro indicado.
El cuidador la indico que le siguiera, despues de pasar por muchos caballos.
Acompañó al encargado, pasaron por delante de muchos caballos, hasta que el cuidador se paró delante de una preciosa yegua de pelo suave y castaño.
Ella cogió las riendas de Morgana decididamente, intentando que no se le notara que le temblaba la mano.
Salió del cobertizo, nerviosa pero feliz, y se aseguró de que el cuidador había vuelto a su labor.

Vale, ya está, ahora solo tengo que subirme...

Miró a la yegua indecisa.

Ahora que estoy aquí no me puedo echar atrás.

Le temblaban las piernas, pero tenia que hacerlo, siempre había deseado montar a caballo, o en su defecto en una yegua, y ahora que estaba tan cerca de conseguirlo, nada iba hacer que se arrepintiera.
Se aseguró de que la yegua estaba bien ensillada, había visto mil veces en la tele a jinetes subirse a un caballo, solo iintento imitarles.
Con la mano izquierda se apoyó en la cruz del caballo, con dificultad puso su pie izquierdo en el estribo y lo giró con la mano derecha hacia ella,la colocó en la montura, y al tercer impulso que dió, logró subirse al animal, al mismo tiempo que la falda de pliegues revoloteaba.

Solo a mi se me ocurre ponerme el uniforme para montar a caballo...

Desde arriba se veía de otra manera, con orgullo de si misma por haber subido sin caerse ni hacerse daño, tomó las riendas de Morgana y le indicó a la yegua que comenzara a andar.



La brisa le acariciaba la cara, cerró los ojos respirando profundamente, llenando sus pulmones de vida, Morgana trotaba con calma, y Rebeca admiraba la flora otoñal de los alrededores, el paisaje nublado comenzó a pasar por su vista mas deprisa, notó como Morgana se alteraba.
¿Qué había sido? ¿Un ruido? ¿Un animal?
Rebeca no tenía ni idea, pero se aferró a las riendas de la yegua haciendo todo lo posible para que el animal parara, pero lejos de controlarla, se enfureció mas, Morgana relinchó.
A Rebeca solo le quedaba gritar mientras aprisionaba a la yegua para no caerse por los bruscos movimientos.
La velocidad era cada vez más fuerte, llegó el momento en el que prefirió cerrar los ojos para no mirar como los árboles pasaban a una ligereza impresionante.

A unos metros de ella, un majestuoso caballo de pelo azabache, lacio y brillante paseaba distinguidamente, con una elegancia inpropia en un caballo.
Su jinete lo dirigía con una mano mientras que con la otra le acariciaba con delicadeza la cabeza, era su caballo, lo adoraba, y disfrutaba demasiado paseando en el bosque con el.
Y con una sonrisa de nostalgia en los labios recordó como hace muchos años suplicó al director del colegio y a sus padres con lágrimas en los ojos que por favor le dejaran tener a Monster en el Trópico Azul.
Despues de una larga charla aceptaron, Aaron no podia ser mas feliz, con su caballo cerca se sentía acompañado.

La sonrisa se le borró de los labios cuando escuchó unos gritos muy cerca, sin pensarlo ni un solo instante, galopó con rapidez, era todo un profesional en la equitación asique se dirigió a horcajadas en direccion a los gritos de angustia de Rebeca.

Aaron paró en seco al caballo, miró hasta tres veces a la chica asustada, la reconoció con facilidad y pesé a la situación, una ligera sonrisa le marcaron los labios, sabía que la chica no corría peligro, se acercó despacio, lo último que necesitaba la yegua era un movimiento brusco que la asustara mas, y él lo sabía muy bien.
Acarició el lomo de Morgana, mientras susurraba palabras dulces, que por arte de magia, o por la magia que el transmitía la yegua paró en seco.

Rebeca levantó la cabeza, tenía los ojos acristalados, pero la voz que estaba calmando a la yegua le había calmado a ella también
Aaron se le acercó tanto que las piernas de Rebeca se rozaban con las suyas.

-¿Estás bien? -dijo por fin Aaron-
- Nooo, no estoy bien - le contestó rebeca asustada-
- Cálmate…
- ¿Qué me calme? No puedo calmarme… maldito caballo
- Le decía a la yegua –le dijo sonriendo-
- Esto…Ya, ya lo sabía – contestó avergonzada-
- Tranquilízate, y ahora me refiero a ti, se tiene que haber asustado por algo pero ya pasó todo.

Aaron bajó del caballo ágilmente, le tendió su mano y se enlazaron, a ella todavía le temblaba el pulso, y ahora mas aún, se apoyó en su hombro mientras le sujetaba la mano, pasó la pierna por encima de Morgana y con un leve salto con ayuda de Aaron sus pies tocaron por fin el suelo, cuerpo con cuerpo con sus manos diestras entrelazadas todavía y la zurda de Aaron rodeándole los hombros.
Aaron miró a Rebeca, sus ojos azules observaron los de ella, castaños,nerviosos y cristalinos, parpadeó y una fina lágrima se deslizó por su rostro.
Le pasó las manos por la barbilla para frenar la lágrima.

-Ha pasado todo ya ¿vale?

Su voz sonaba reconfortable, y aunque le daba coraje que fuera la persona que hace unos días le había gastado una broma, sus pensamientos prohibidos le surcaron la mente, mientras Aaron todavía la miraba.

-Se…se te dan bien los caballos ¿no? – dijo por fin Rebeca separándose un poco-
-Eh…si –se limitó a decir-
-Habrás podido comprobar que a mi no –dijo secamente-
- Si, lo he comprobado, y también tengo que decirte, que es la primera vez que veo un jinete con faldas y botas.
- No soy una chica corriente. Ademas los jinetes llevan botas.
- No de tacón, debe ser realmente incómodo. Y desde luego que no eres corriente.

Rebeca se sonrojó

-Ehmm…esto…gracias –confesó-
-Fue un placer ser tu salvador, ¿Te acompaño?
- Por favor –le sonrió-

Agarraron las riendas de sus caballos y caminaron juntos de vuelta al cobertizo.

jueves, 8 de mayo de 2008

ENCUENTRO PASADO POR AGUA



Eran las 12 de la noche, todo estaba oscuro en el polideportivo, y el leve brillo de la menguante luna se filtraba por los cristales haciendo que cada movimiento de sus brazos salpicara con gotas cristalinas y se transformara en el centelleo de un hechizo a medianoche.

Nunca le habían sorprendido en la piscina asi que, lo estaba tomando como costumbre antes de dormir, claro que bien dicho está, que lo que no te pasa en un año te pasa en una hora, porque mas tarde descubriria que no era el único al que esa noche le apetecía darse un baño.

Paola no podía dormir, y con el pijama todavía puesto se presentó en la piscina, entró pensativa en el silencio, hasta que este se rompió, fue entonces cuando se dió cuenta de que alguien estaba en el agua.
Se escondió detrás de una columna forzando la vista en la oscuridad unos segundos bastante largos hasta que por el ceniciento brillo de la media luna descubrió quien era.

Sintió una especie de fuerza que la obligó a dar unos pasos adelante saliendo de su escondite.

Oliver notó que alguien le observaba, se paró en seco en medio de la piscina manteniéndose en el agua y distinguió una silueta en la oscuridad pero no la reconoció.

Paola, que no entendía que hacía a esas horas allí, a tientas buscó el interruptor de los focos, y deslizó sus dedos sobre el botón.



- ¿Intentando ser más rapido para ganarnos? -le dijo Paola que no sabía como se había atrevido a encender la luz o abrir la boca.

Oliver no pudo ocultar su cara de sorpresa.

- Puedo hacerlo cuando quiera -le contestó sin dudar un segundo mientras se acercaba al extremo mas cercano en donde estaba ella-
-¿En serio? ¿Te importa si lo comprobamos ahora? -Paola se había lazando, iba a por todas-
-¿Ahora? ¿Me lo estás diciendo de verdad?

Oliver se apoyó en el borde de la piscina mirando a Paola.

Ella le dedicó una sonrisa y con rapidez y firmeza se quitó el pijama,quedándose con un bikini azul celeste,la camiseta y el panatalon con la que había llegado la lanzó con un gesto rápido a una esquina, se recogió el pelo en una coleta alta y le hizo una señal para que saliera del agua.

Oliver se apoyó y con un leve salto salió del agua, salpicando el suelo, se aparto los mechones mojados de la cara haciendo que mas gotas de las que eran necesarias recorrieran su cuello y se deslizara por su espalda hasta acabar empapándose en la cinturilla del bañador que era de un azul mas claro que el resto del pantalon surfero, con unos motivos blancos.

Paola examinaba cada movimiento, y notó como un hormigueo le revoloteaba por todo el cuerpo, se mordió el labio inferior e intentó concentrarse.

- ¿Preparada? -le dijo Oliver clavando sus ojos azules en el agua-
- Siempre lo estoy -le contestó Paola con decision-
- Está bien, contamos hasta tres y saltamos ¿si?

Paola asintió con la cabeza y le tendió la mano en señal de conformidad.
El la imitó.
Sus manos se unieron en un calido y suave apretón, los dos sintieron el calor que ambas despedían, los dos notaron sensaciones sorprendentes, los dos se acercaron... pero el contacto se rompió en un movimiento que no se sabia exactamente de quien había sido.

Al unísino comenzaron a contar :

-1
-2
-3

Saltaron al mismo tiempo, y como si de una coreografía se tratara las brazadas eran simultáneas, un metro despues, la cabeza de él se adelantó a Paola.
Ella estaba pensando en la situación, en el momento, en Oliver, pero cuando se dió cuenta de que le había adelantado ella se avivó, abandonando por un momento su razonamiento, intentó adelantarle, pero era muy rápido, aumentó la velocidad, le alcanzó.

Sus miradas se cruzaron por un instante.

Oliver calmó la velocidad sin darse cuenta, ahora era él, el que estaba lejos de la carrera, todo parecía imaginario y una media sonrisa se manifestó en sus labios.

El final de la carrera cada vez estaba mas cerca, se adelantaban por momentos, los dos eran realmente buenos, y tenían afinidad con el agua.
Cada movimiento era observado por su contrario, llegó el momento en que sus miradas estaban mas pendientes por el compañero que en si mismos, y lo que era una competición de dos rivales se estaba convirtiendo en una ligera carrera que nadie sabía como iba a terminar.

Los ultimos metros fueron adelantandose cada segundo, los dos sabían que no habían hecho lo posible para llegar primero, estaban distraídos, pero en los ultimos largos que le quedaban intentaron hacer lo posible.

Sus miradas se volvieron a cruzar en el borde de la piscina, la carrera había terminado y los dos estaban en silencio, jadeaban, una vez mas fue Paola la que rompió el hielo cuando recobró un poco el aliento.

- Bueno....una vez mas se comprueba lo evidente.
- ¿Lo evidente? ¿Y qué es para ti lo evidente?
- Pues eso, que he vuelto a llegar antes que tu.
- ¡Já! eso es lo que te hubiese gustado -Oliver la miró directamente a los ojos-
- No, te equivocas, te hubiese gustado a ti
- ¿A mi? ¿Y a ti no?
- Yo ya te gané una vez, y no hizo falta que tu me dejaras ganar, que lo sepas, te gané porque fuimos mas rápidas que vosotros, pero claro eso no lo vais aceptar en la vida -dijo Paola malhumorada-
- Entonces hoy no lo has vuelto a hacer ¿no?
- Hacer el que.... ? -Paola estaba confunida-
- Ganarme -Oliver enarcó una ceja, mientras seguía mirandola a los ojos-

Paola tardó en contestarle, sabía exactamente lo que le iba a decir, casi siempre lo sabía, pero ese gesto la cautivó de tal manera que le bloqueó las cuerdas vocales, intentó tragar saliva, y se sentó al borde de la piscina mientras intentaba mandar órdenes a su cerebero para que su voz reaccionara

- A ver esta mas que claro ¿no? -dijo de pronto-

Oliver desvío la mirada hacia donde segundos antes estaba Paola, se quedó pensativo, apoyó su brazo en el borde de la piscina y la cabeza en su mano, muy cerca de donde estaba sentada Paola, su pelo semi-largo se le enredaba en los dedos y las gotas de agua seguían resbalando por su piel.

- Pues no, si tu lo ves claro bien, pero la unica cosa que tengo yo clara es que nada de esto esta claro, por muy claro que tu lo veas.

La cara de confusión de Paola debió parecerle un chiste a Oliver porque comenzó a reirse mientras fijaba su mirada azul en ella.

- ¿Y de que te ries ahora?
- Pues creo que es por lo mismo, por lo que tu has puesto esa cara, acabo de soltar un disparate de los grandes -Oliver se encogió de hombros-

Una sonrisa tenue se dibujo en los labios de Paola

- Vale hemos sido tontos de remate -dijo por fin Paola-
- Lo hemos sido - afirmó Oliver sonriendo-
- Bueno pues mejor que a la próxima estemos en el mismo grupo en vez de enfrentarnos ¿no?
- Si, los dos hemos nadado bien aunque....

Paola lo miró severamente

- Aunque que...
- Nada nada..en serio es una tontería
- ¿Qué ibas a decir? ¿que tu lo has echo mejor que yo?

Oliver lo miró sorprendido.

No, no era eso precisamente lo que iba a decir, maldita sea, ¿Por qué piensa mal?

Soltó un leve gruñido y le contestó.

- Que los dos podríamos haberlo hecho mejor...¿verdad?

Paola asintió con una sonrisa.

- Esta bien, juro que jamás volveré a competir contigo por que somos los dos demasiado buenos para ello -bromeó Paola tendiéndole la mano-
- Me parece justo.

Oliver le agarró la mano nuevamente sellando así el divertido juramento, esta vez su mano estaba mojada por el agua, se miraron, sonrieron y el dió un leve impulso tirando a Paola de nuevo a la pisicina.

Bromearon, rieron, nadaron y se divirtieron en el agua hasta bien tarde, comprobando que se podían llevar mejor de lo que ellos mismos habían pensado.

Tanta fue su distraccion en el agua, que ninguno advirtió la mirada que les observaba desde la columna.
Marcus, advertido de que Oliver llevaba varias noches sin aparecer temprano por la habitación, fue hasta la piscina.
No tuvo que pensar mucho para adivinar que estaba allí, ya que sabía su gran aficcion por nadar y hacía frío para estar en el río.
En silencio se marchó sin hacer ruido para no ser descubierto de vuelta al internado.

miércoles, 23 de abril de 2008

APRENDIENDO A VIVIR



Era un caluroso día de verano.
Las nubes se destacaban en el inmenso azul del cielo.
El sol las atravesaba sin esfuerzo ninguno, caracterizando todo a su paso.
Un extraordinario avión azul surcaba el cielo dejando una cola de humo difícil de distinguir de las esponjosas nubes blancas.

Inesperadamente, el sol se escondió, el calor se convirtió en frío, el cielo cada vez era mas tenebroso, la niebla abrazó todo a su paso y el avión sin motivo alguno aparente, perdió el equilibro, comenzó a tambalearse hasta que empezó a descender de manera forzosa y se estrelló contra el empedrado del suelo.




Sus ojos se abrieron, la visión era turbia, no sabía si era por las horas que llevaba durmiendo o por que de ellos afloraba un sin fin de lágrimas retenidas. Parpadeó levemente y comenzaron a caer, naciendo de sus ojos, rozando su nariz, los labios, la barbilla, hasta que expiraba en su camiseta.

Se quedó mirando un punto de la habitación, las lágrimas le recorrían el rostro en silencio, se sentía vacío, durante casi 3 meses y medio había intentado hacerse a la idea de que su vida había cambiado, de que nada iba a volver a ser como antes, pero no podía.

Diego intentaba ser fuerte, por su hermana, por sus nuevos amigos, incluso por él mismo, pero el muro que había intentado construir en este corto período de tiempo se le había derrumbado con un maldito sueño.

Se limpió la cara con las mangas del pijama, no le sirvió de nada, había estado tanto tiempo intentando ser feliz en su nueva vida y reteniendo lágrimas, que por más que se limpiaba volvían a brotar.

Miró a su alrededor, apenas podía distinguir la imagen borrosa de Aaron, pero por las respiraciones acompasadas notó que todavía dormía.
Retiró las sabanas blancas hacia un lado de la cama, se levantó tambaleándose hacia los lados,y con esfuerzo consiguió quitarse la camiseta, volvió a limpiarse las lágrimas silenciosas que seguían deslizándose por toda su cara.
Soltó un leve suspiro.

Con la camiseta arrugada en la mano entró en el aseo, abrió el grifo de la ducha y se quitó los pantalones para ducharse, pero en el último momento cambió de opinión y metió la cabeza debajo del chorro, el agua fría le daba punzadas, cuando sus pulmones se encogieron por la falta de aire la sacó salpicando el suelo.

Los músculos del estomagi se movían aceleradamente, mientras que los pulmones volvían a su tamaño normal.
Se miró en el espejo secándose con una toalla la cara.
Se le hacía raro notarse el rostro seco, aunque fuera por escasos minutos.
Mas lágrimas de dolor y angustia le invadieron, se vistió apresuradamente, hacía un poco de frío, pero el sentía calor, demasiado para el clima que ambientaba los alrededores del internado.
Sigilosamente cogió su móvil y salió de la habitación.

Los pasillos estaban solitarios, el internado dormía, no sabía la hora que era, pero por el ambiente tan tranquilo, parecía muy temprano.

El sol todavía estaba bajo, y una ligera brisa fruto del cercano Otoño agitó el césped.

Diego, cabizbajo salió al exterior, caminó unos metros en dirección al bosque, estaba tan metido en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que unos ojos le seguian con la mirada.

Camila estaba recostada en un árbol, se había despertado pronto y había decidido dejar dormir a sus amigas, asi que cogió una libreta y un boli ,para ir a dar un paseo mañanero de los que tanto disfrutaba y aprovechar para componer la canción, no sabían como lo habían conseguido pero la profesora de Música había cedido a darles mas tiempo para hacer el trabajo que les había mandado.

Por un momento perdió toda atención en el pentagrama, sus ojos solo podían mirar a Diego.

JO-DER.
Así no hay quien se concentre para componer nada.

¿Qué se le habrá perdido un sábado a las 8:30 de la mañana por aquí?

Debería estar prohibido que se paseara a estas horas con ese cuerpo…
Al final va ser buena idea la de haber madrugado, solo por ver sus andares con elegancia.
Y los músculos taaaaan definidos que se dejan ver por la manga semicorta de su camiseta.
Verde, tan verde como sus ojos
Son como dos esmeraldas pulidas con delicadeza.
¿Por qué brillan tanto?
Al igual que sus labios tan dulcemente deseables...


Diego absorbió por la nariz el lamento sin dejar que el sollozo aflorara su piel de nuevo.

Camila decidió seguirle un par de metros por detrás de él.

Se internaron en el bosque, y ella seguía con sus pensamientos

Pantalones piratas, blancos, tan ajustados, ideales para hacer deporte,
le sientan demasiado bien...
¿Dónde irá?
Me imagino que no está bien seguirle a escondidas...quizá debería decirle algo.
Ummm...seguro que me bloqueo en cuanto me mire a los ojos.
No puedo.


El sol comenzó a iluminar el bosque y a traspasar las desnudas ramas de la mayoría de los árboles.
Diego se paró de repente, alzó la vista al cielo, se quedó observando unos segundos bastante largos.
Camila extrañada también lo hizo pero no vio nada que le llamara la atención.
Aun seguía mirando a las nubes, cuando se dio cuenta que Diego había comenzado a andar, ella aceleró el paso y de vez en cuando echaba una mirada desconcertada al cielo.

Diego se detuvo de nuevo pero esta vez fue para sentarse a la orilla del río.
Fijó sus ojos en la espumosa agua que serpenteaba entre las rocas.
Reaparecieron.
Sin poder remediarlo, y sin hacer ningún esfuerzo, volvieron a emanar unas frías gotas, esta vez acompañadas de un suave suspiro y alguna que otro sollozo.

Camila lo miró, no le veía la cara pero no le costó emasiado esfuerzo en deducir que estaba llorando, sin saber porqué avanzó un par de pasos, sin quitarle la vista de encima.

Me gustaría escucharle, tranquilizarle, abrazarlo.
Por otra parte...
No debo interrumpirle, si a venido hasta aquí solo, es porque necesita intimidad, y aunque una parte de mi me está diciendo que me acerque, la otra que de media vuelta.


Si, va a ser lo mejor.
No se porque llora, y si, me gustaría saberlo.
Pero en un momento así una persona solo quiere estar sola.


Camila totalmente apenada dio media vuelta.
Giró la cabeza por última vez para ver a Diego, y melancólica siguió caminando de vuelta al internado.

Diego seguía mirando el arroyo del agua, tal vez ni siquiera se fijara en el, tan solo mantenía su vista fija en un punto sin moverla.
Su mente comenzó a rememorar momentos.
Un abrazo de su madre
Una sonrisa de su padre
La comida de Navidad
El avión, el avión, el avión...
Cuando le dieron la fatídica noticia, el momento de contársela a su hermana pequeña...
Abrazos, abrazos y mas abrazos.

-Maldito avión, maldito día, maldito viaje.

Diego no sabía como iba a superar este sufrimiento que le estaba dejando el alma vacía, no sabía como iba a salir de todo esto sin hundirse.
Como iba a asimilar que la vida de sus padres se había apagado sin avisar...

Le vino a la mente sus amigos, una media sonrisa leve le perfiló un lado de los labios, al mismo tiempo que elevó la cabeza al cielo y aspiró el aire y las lágrimas.

jueves, 17 de abril de 2008

NAVEGANDO EN LA RED






- ¿Puedes bajar la música? intento leer -dijo Oliver que estaba tirado en la cama-

Marcus hizo caso omiso a la petición de su compañero y siguió tarareando "Supernatural Superserious".

Oliver se incorporó, puso el marca páginas y cerró el libro.

-Oye, a ver si nos empezamos a entender, en esta habitación somos dos, ¿Qué tal un poco de respeto?
-Me apetece escuchar música ¿vale? -le contestó él-
-Y me parece perfecto, yo no te he dicho que no lo hagas, si no que le bajes un poco el volumen, porque si a ti te apetece escuchar música a mi me apetece leer un libro.
-Pues lee, yo no voy a bajar la música, asi que tu mismo…
-Uhmmm, asi vamos a acabar muy mal, pero en fin te lo estas buscando, ponte auriculares.
-Ponte tú, tapones.
-Oye, dime una cosa anda, dime que no eres así de verdad, que solo es porque estas pasando por una mala epoca
-Uhmm...pues no sabria yo que decirte...
- Te crees el malote del internado?
-Psss... ahora que lo dices...

Oliver miró fijamente a los ojos de Marcus, se acercó a el con paso firme.

-Sin duda a gracioso, no te gana nadie -respondio Oliver-

Con sus pensamientos en la cabeza se marchó de la habitación dando un sonoro portazo dejando a Marcus en la habitación, que se sentó en la mesa donde se hallaba su ordenador.

-Uff hay que joderse, voy a ver si pillo a alguien conectado...

La música seguía sonando alta, como a el le gustaba.
El ordenador empezó a cargar todos los archivos encima de un bonito fondo de escritorio de una guitarra eléctrica blanca y negra.
Con el ratón en la mano apunto un icono en el que insertó una contraseña.


Matt dice: Ehh Marcuss!!
Marcus dice: Hooolaaa!!!!!!
Mat dice: Como estas?? Desde que te metiste en el internado ese que parece una cárcel no sabemos na de ti.
Marcus dice: Bahh este sitio es una mierda.
Matt dice: Me imagino, pero bueno tienes que aguantar, ya sabes lo que te dijo tu madre.
Marcus dice: Si, si lo se, que era la última oportunidad que me daba
Matt dice: Bueno, como es aquello? porque yo he estado mirando por Internet y eso es un paraíso capullo.
Marcus dice: A ver, el sitio no está mal, hay piscina, podemos montar a caballo y un internado de chicas a unos 20 metros...
Matt dice: Que dices tio....a ver, me estas diciendo que tienes un colegio solo de chicas a 20 metros y te estas quejando? Si te tuviera aqui cerca te daba una torta.
Marcus dice: Ademas os echo de menos, aqui me siento solo bufff
Matt dice: Llevas un mes ahi, ten un poco paciencia.
Marcus dice: Pero tío, mi compañero de habitación es un idiota integral de arriba abajo, no lo soporto en serio, y hace 10 minutos tuve una movida con el.
Matt dice: Pero a ver que te ha hecho el chaval, que ha pasado?
Marcus dice: Nada, que no aguanta nada.
Matt dice: Me imagino que es una tontería, pero intenta arreglarlo, o pasa de el, si a ti pasar de la gente se te da genial...no tienes excusas.
Marcus dice: Pss....esto es una mierda, me siento fatal aquí, no me integro, no me gusta la gente, NO es mi sitio!!
Mat dice: Ya lo se, ya lo se!! pero el problema es que no tienes elección y tienes que aguantar la situación como sea, y deja de tener movidas con tu compañero, seguro que si echáis un partido de fútbol descubres que no es tan mala gente...
Marcus dice: O igual acabo tirándole la pelota en toa la cara
Matt dice: Que burro que eres tío, tan cabezota como siempre, oye a ver si un día nos acercamos y te hacemos una visita o algo, ¿A ti te dejan salir de ahí?
Marcus dice: Mas les vale que me dejen salir si no la armo.
Matt dice: ya estamos con que la armas, no la líes, intenta estar bien con la gente y ya está, pero conociéndote y sabiendo como eres, seguro que el primer día eras un borde de la leche!
Marcus dice: Aseguras bien, pero tío ponte en mi lugar, que te metan en una cárcel de é.stas así de repente y que te digan que te tienes que quedar ahí hasta dios sabe cuando....buff
Matt dice: Marcus tio, no puedes ir de borde por la vida cuando eres nuevo en un sitio
Marcus dice: Pss...me da igual yo paso de todo el mundo
Matt dice: Lo dicho cabezota hasta la médula, ¿Quienes fueron los primeros en aguantar tus borderias?
Marcus dice: .........el que está conmigo en la habitación y un colega suyo, que parece que llevan aqui muchos años.
Matt dice: Tio....estas loco en serio, haz el favor de hablar con ellos, seguro que os podéis llevar bien y teneis muchas cosas en común, pero claro si nada mas llegar ya les soltaste una de las tuyas....tela!
Marcus dice: Pss...ya veré lo que hago, me piro que es la hora de comer.
Matt dice: Está bien, ve a comer anda, pero no seas tan cabezón que sabes que te leo la mente
Marcus dice: jajaja lo se tío, lo se gracias por escucharme.
Matt dice: Eres un burro que lo sepas, lo dicho, tendré que avisar a éstos y un finde nos vamos para allá a quitarte la tontería.
Marcus dice: Que te den tio jajaja,, haber si venís a verme, que echo de menos a la peña.
Matt dice: Pronto tendrás noticias nuestras.
Marcus dice: ok!!!!
Mat dice: ve a comer no sea que al fina te quedes sin nada..
Marcus dice: si si me voy adiosss!!!




Marcus cerró la sesión del ordenador, y se quedó mirando la pantalla apagada, se sentía mal, pero bastante mejor después de hablar con uno de sus mejores amigos en Toledo.
Echaba de menos a sus amigos, a su hermano y odiaba que el destino hubiera optado por que cada uno estuviera en una ciudad distinta.
Apoyó la mano derecha en su cara soltando un suspiro medianamente largo, se levantó de la silla y desvío la mirada a una de las muchas fotos que habían pegadas en una de las paredes cerca de la cama de su compañero.
Aaron y Oliver, con uno de sus brazos rodeando los hombros del otro, sonrientes, felices, se quedó observando la fotografía unos segundos largos, luego resopló y se tiró en la cama con los brazos abiertos mirando al techo.

- Esto es un completo asco.

martes, 1 de abril de 2008

DONDE LAS DAN, LAS TOMAN....


El mes de septiembre finalizó con el radiante sol, y los días despejados se marchaban dejando paso a Octubre que llegó acompañado de nubes, viento y aguas.

Fuera llovía con fuerza, rebullían con furia unas nubes aceradas con estrías negras, alguna vegetación de hoja perenne como los saúcos, los abetos o los cedros, salpicaban verdor en la desnudez de la floresta y los parduscos prados arrasados por la lluvia.

Las clases de natación eran un pasatiempo en el que todos los alumnos descargaba adrenalina.

Diego, Aaron y Oliver tenían la sonrisa dibujada en sus labios, todo estaba hablado y preparado, nada podía fallar, hablaban mientras le echaban miradas ligeras al reloj que colgaba en la entrada de los vestuarios.

- Muy buena la clase de hoy, podéis ir pasando a los vestuarios y las duchas – dijo el profesor.

Se miraron entre ellos, por fin se acercaba el momento de la venganza.

Las chicas fueron cogiendo sus ropas y pasando a las duchas, siempre se rezagaban hablando, con otras compañeras o con el mismo profesor.

Se fueron quitando el trikini verde empapado y fueron pasando a las duchas ya vacias.

Charlaban alegremente, mientras el agua hirviendo caía en sus espaldas dejándolas rojas por la presión.
Un gel con olor a jazmín fue pasando de mano en mano, cuando de pronto el pánico se manifestó en las duchas, las risas se convirtieron en gritos, el agua cambió de color repentinamente, pasando de la transparencia cristalina al rojo intenso.
Sus caras se bloquearon, no sintieron dolor, solo impresión, sin pensarlo cogieron una minúscula toalla y salieron con el color rojo resbalando sobre el cuerpo desnudo de cada una de ellas.

Se miraron las unas a las otras, mientras soltaban una sarta de maldiciones y palabrotas.

- ¿Se puede saber que narices ha pasado? - protestó Camila mirándose al espejo mas próximo.
- Menudo susto nos hemos dado -dijo Rebeca.
- Chicas, no os queda tan mal el color rojo en el pelo... -dijo Kristyn ya mas relajada-
- Pao, que estas en la luna tía, ¿Qué haces? - le preguntó Rebeca con interés pero todavía con cara de enfado-
- Pues acabo de descubrir porque tenemos el pelo rojo -señaló a los grifos de las duchas-

Se quedaron observando, unas pequeñas bolas de plástico habían reventado con el calentamiento del agua, y era lo que había causado tal revolución.

-Esto es obra de los chicos, no hay duda -dijo Rebeca que intentaba quitarse la pintura roja sin conseguirlo-
- Como nos la han pegado -dijo Kristyn- Sabía que nos la iban a devolver, y también sabía que ellos lo sabían
-Madre mia, kris, que lío! -sonrieron- tenemos dos opciones, o seguir con este lío o aceptar que nos la han devuelto y bien.
- Yo ahora si los veo me los cargo...aunque como dice Kris no me queda mal el rojo... -rió Camila-

Decidieron vestirse, y ducharse en el internado de nuevo, donde estaban seguras de que no iba a volver a ocurrir ningún otro percance.
Ya vestidas, salieron y abrieron las taquillas para recoger los bolsos de deporte.

-Chicas, abrigarse que hace frío fuera -dijo de repente Aaron-

La voz retumbó a las espaldas de ellas, se dieron la vuelta y vieron a los tres chicos apoyados en la pared con unas miradas pícaras y terriblemente encantadoras.

Kristyn se quedo apoyada en una taquilla mientras observaba risueña la situación de nuevo, le parecía realmente graciosa sus tres amigas avanzaron unos pasos al frente, hacia donde estaban los chicos, serias, exaltadas y un tanto irritadas.

Los chicos se miraron entre ellos, dejaron escapar una leve sonrisa y avanzaron un paso hacia el frente sin temor ninguno.

krystin permanecía en silencio, la escena que estaba viviendo, parecía sacada de la televisión, nada mas pensarlo, no pudo evitar soltar una leve sonrisa, por nada del mundo querría interrumpirles.

Los seis se miraron fijamente, sin mostrar ni una señal de debilidad y ninguna palabra de sus labios, hasta que Paola se atrevió a romper el incómodo silencio que se había producido.

-¿Qué pasa? ¿Se puede saber que es lo que os parece tan gracioso? -
-¿A caso hace falta preguntarlo? creo que basta con que os miréis en un espejo -respondió Oliver con una sonrisa maliciosa-
-Donde las dan las toman -dijo Aaron mientras se levantaba un poco la camiseta y dejaba a la vista una marca fruto de la broma de ellas.
- Eso os pasa por decir lo que no debéis, y por haceros los machotes -apuntó Rebeca con un tono de voz seco-
- Eso os pasa por estar donde no debéis, y encima espiarnos - dijo Diego suavemente
-¿Qué pensáis? ¿Qué tendríamos que habernos quedado sin hacer nada después de oíros?

Las palabras de Camila quedaron en el aire, los chicos optaron por no seguir discutiendo con ellas, ellos ya habían conseguido su propósito, y sin mas decidieron darse la vuelta hacia la puerta, no sin antes mostrarles su mejor sonrisa.

"Plas plas plas plas"

Las chicas se dieron la vuelta sobresaltadas por las palmadas de Kristyn.

-Chicas...os tendríais que haber visto.
-Kris, no te rías que yo estoy que echo humo -dijo Camila-
-Ya, ya veo, pero...¿no habéis visto que se estaban cachondeando? -preguntó Krystin-

Miraban a Kristyn, su pelo rubio, que ahora era rojo, estaba recogido en un coleta alta, algunas gotas le caían en el cuello de la camisa del uniforme, rompiendo el color blanco puro de esta.

- A ver, tengo una idea, que tal si enterramos el hacha de guerra cuando los veamos de nuevo - sugirió Kristyn-

No sonaba como pregunta, si no como una propuesta que había que aceptar sin mas, pero ninguna comentó ni una sola palabra.

Con los labios sellados, se abrigaron y cogieron sus bolsas de deporte para salir del polideportivo.La lluvia había amainado, los rayos de sol muy débiles se filtraban entre las negras y espesas nubes, se dieron prisa, de un momento a otro comenzaría a llover otra vez.

viernes, 14 de marzo de 2008

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA



- Yo paso de hacer mas deberes- dijo de repente Camila tirando el boli encima de la libreta que rebotó y fue a parar al suelo.

Sus compañeras la miraron sonriendo, pero con las caras cansadas de tanto escribir.

-Necesito salir fuera o me voy a volver loca -susurró de nuevo Camila mientras recogía el boli y lo metía en un estuche amarillo.

Paola cerró la libreta, Rebeca un libro y Krystin lo metió en su mochila sin cerrarlo.

-Os hace salir un rato al jardín? -preguntó Rebeca-
-¿Qué si me hace? estoy deseando que me de el aire asi que no se hable mas -le contestó Paola-
- Si vamos fuera, además parece que hace buen tiempo y hay que aprovecharlo que en breve llega el Otoño y las lluvias -dijo Kristyn con cara de decepción-
- Pero Krys si la lluvia es genial, ya verás como pasaremos mas de una aventura con ella -lanzó una mirada pícara a sus amigas-


- Aaron pásame la cremita ya, que esto ya no pica, me arde -dijo Oliver que intentaba quitársela-
- Tío, espérate que no puedo abrirla, a mi también me quema todo -refunfuñó Aaron-
- No se que narices había en el dichoso arbolito pero parecemos pollos desplumados -comentó Diego que tenía la impresión de que le faltaban manos para rascarse-
- ¿Ahora somos pollos desplumados? –se río Oliver.


- Aquí mismo, no puedo andar mas -Camila se tiró en el césped-
- Ohh , que alivio no estar encerrada en la biblioteca... - Rebeca la acompañó y la imitó-
- Eyy chicas hacerme hueco -Paola se tiró encima de ellas-
- Chicas....mirad -

De repente, dejaron de reir y observaron a donde apuntaba el dedo de Krystin.
Tardaron unos 5 segundos en volver a desternillarse de risa en la hierba.

- Parece sarna -entrecortó Paola limpiándose las lágrimas de la risa-
- No seas mala tía -le dijo Rebeca que hizo un amago de ponerse seria pero lo estropeó poniéndose roja por intentar aguantarse la risa-
- Que les den, eso les pasa por hacerse los machitos... -dijo Camila que no pudo acabar la frase.


Las chicas los miraban riéndose, era imposible dejar de reir sabiendo lo que había pasado la noche anterior en el río.

- Se nos quitará pronto esto ....digo yo -pensó Aaron-
- A mi no me hace ilusión ir a clase de natación con estas pintas que llevamos, quien me pone crema en la espalda? Es que no llego... -preguntó Diego que hizo lo posible por untarse la crema pero no alcanzaba-
- Mmm yo te lo pongo bombon -bromeó Oliver-
-Eeh que pasa a ver si me voy a poner celoso - rió Aaron-

Diego desvió la mirada disimuladamente.

-Ey, no es por pensar mal, pero mirad -Diego señalo a las chicas que todavía se reían echando miradas furtivas- creo que han sido ellas, se están riendo de nosotros!!

Aaron y Oliver las observaron por unos segundos.

- Si, me temo que han sido ellas no hay mas historia -asintió Aaron-
- ¿Nos vieron en el río? no me lo puedo creer -dijo Oliver mitad enfadado, mitad colorado.
- Encontramos a los elfos de los bosques, habrá que pensar en devolverla no? -

Diego miró a sus compañeros con la mirada mas traviesa que nunca le habían visto y se acurrucaron entre ellos para planear algo.


- Lo habrán estropeado un poco con lo de la piscina, pero no podemos negar que son un encanto de chicos -dijo Paola apoyada con la cara en las manos mirando en dirección donde estaban ellos-
- Uff ya te digo, encima a la luz del sol están mas.... -Camila no terminó la frase-
- Mas que? -Rebeca la miró-

Rebeca dejó de hablar al ver la cara de Camila, el silencio hizo eco, los tres alumnos del Trópico Azul pasaron por delante de ellas, murmuraron un "hasta luego" acompañado de una sonrisa, las miradas intensificadas por la luz del sol brillaban, se mezclaban y se enredaban.

Oliver miró a su contrincante, por una milésima de segundo las miradas se cruzaron, pero ella la desvió a su mano donde se hallaba el bote de crema y sin poder evitarlo se río.

Rebeca y Camila disimulaban lo que no se podía disimular. Parecían horas, mientras que solo eran segundos.

Krystin que estaba haciendo un collar de bolas de madera con motivos tallados por ella misma, levantó la mirada un instante, observó la situación, cogió otra bola y la pasó por el hilo transparente.
Ellos se alejaron contoneándose y a paso ligero.

- Lo saben -dijo Krystin sin levantar la mirada del collar-
- ¿Cómo lo van a saber tía? Es imposible –dijo Rebeca-
- A ver, si os habéis reído en su cara –sonrío Krystin que hablaba armoniosa y tranquilamente-
- Bahh, que van a saber…. – le negó Rebeca un poco preocupada-

Camila y Paola giraban sus cabezas como si se tratara de un partido de tenis mirando a Krystin y Rebeca y ellas también se quedaron pensando.

-Yo… la verdad es que cuando he visto el bote de crema no he podido evitarlo –dijo Paola arrepentida-
- ¿Veis? Os digo que se han dado cuenta, y por sus caras cuando han pasado…para mi que están tramando algo.
- Krys, de verdad piensas eso? No creo que sean tan listos.... – dijo Camila.
- Chicas –Kristyn por primera vez desde que se habían ido los chicos, levantó la mirada del collar, y sus ojos grandes y azulados vibraban-
- Kristyn…cuando te pones así, me das miedo en serio –dijo Rebeca-

Ella sonrío y sin darle vueltas al asunto fue al grano.

-¿Cual es el que os gusta?

La pregunta quedó en el aire, un color rosado apareció en las mejillas de sus amigas, se miraron.
Pero ninguna contestó.

-Con vuestro silencio lo decís todo. Es que para estas cosas creo que tengo un sexto sentido -

Las palabras de Krystin acompañadas de una gran sonrisa de satisfacción, las hizo pensar por primera vez que es lo que empezaban a sentir realmente en su interior.

Camila se limito a mirar a todas sus amigas sin abrir la boca.

"Krystin tiene razon hay uno que me gusta, su mirada, su sonrisa, su cuerpo, desde el primer dia que le vi, no he podido borrarlo de mi cabeza ...Alguien deberia de decir algo ya...-"

-Krys no digas tonterías -se limito a decir por fin-

- Después de lo que dijeron en el río....seríamos un poco tontas, no? -puntualizó Paola sin mirar a Kristyn-

"Me parece que SI soy tonta, porque después de decir eso de nosotras..... Tengo mariposas que revolotean en mi estomago, por la mañana, por la tarde, por la noche...cada vez que pienso en él."

- Ehm...si es verdad, no tendría sentido que nos pudiéramos fijar ahora en ellos -siguió Rebeca intentando ser lo mas elocuente posible-

"¿Fijarnos ahora en ellos? Cada vez que lo veo mi cuerpo entero no para de temblar, y eso tiene que ser por algo, aunque no lo quiera reconocer, no lo puedo evitar. Esos ojos suyos los tengo ya clavados. "

La voz de Kristyn las hizo salir de sus pensamientos.

- Bueno vosotras decir lo que queráis, pero no me creo nada, y un día de estos deberíamos hacer una noche de confesiones entre nosotras.

Kristyn divertida no puedo evitar ver la reacción de sus amigas cuando mencionó la palabra “confesiones”.

viernes, 29 de febrero de 2008

NOCHE DE TRAVESURAS


La noche caía, no se divisaba ni una nube, las estrellas se apreciaban como pequeñas lagunas diminutas en el cielo oscuro y la media luna estaba situada en medio del cielo.
Su brillo plateado daba un aspecto ceniciento al río.
La oscuridad pesaba, porque hacía calor, era raro porque estaba empezando a refrescar.
El silencio estaba presente, solo se oía el ruido de una ardilla que merodeaba por la zona, seguramente buscando algo de comer, pero fue interrumpido por unas voces sonrientes.

-Hace una noche perfecta -dijo Aaron-
-Exacto, no se puede desperdiciar esta temperatura -apuntó Oliver sonriente-
Por lo visto ya se le había pasado el "mal humor" de la competición de natación.
-Chicos, ¿De verdad que habéis hecho esto ya mas veces? -preguntó Diego aún no muy convencido de bañarse en el río.
-Baah, estamos mas que hartos de hacerlo -sonrío Aaron-

Cuando llegaron a la orilla, Oliver y Aaron enseguida comenzaron a quitarse la ropa mientras Diego los miraba sorprendido.

- ¡Diego! no te lo pienses mas, el agua nos espera -le gritó Oliver-

Camisas, corbatas, pantalones, ropa interior... fueron cayendo al césped, Diego que no estaba acostumbrado a tal cosa los imitó sonriendo.

Aaron y Diego fueron los primeros en saltar..

- Ooh el agua esta tremendamente buena - dijo Aaron mientras salpicaba a Oliver-
- Vamos tío, tírate porque si vamos a por ti será peor -gritó Oliver que intentaba pillar a Aaron para hacerle una ahogadilla-
- Está bien chicos, vosotros lo habéis querido -Diego hizo una bomba y salpicó hasta la ardilla que estaba en la otra punta-

Como tres niños jugaban incansablemente, se salpicaban, se ahogaban, buceaban, disfrutaban, estiraban los músculos tensados de pasar varias horas sentados en el pupitre...

Las marcas de aguas que resbalaban por todo sus cuerpos causaba una sensación excitantemente morbosa, deliciosa, apetecible, las siluetas al salir del agua eran sexys y seductoras, capaz de conquistar a cualquier persona.

Se sentaron desnudos a la orilla del río pero una delicada ráfaga de aire erizó sus zonas mas sensibles, varios escalofríos recorrió uno a uno el torso de cada chico mostrando una leve erección por parte de los tres, sonrieron sonrojosamente.

- Bueno esto es cuestión de bañarnos otra vez -dijo Oliver que se preparaba para tirarse al agua-
- Pues si, porque la brisa esta que se mueve de vez en cuando me está matando - sonrió Diego-
- Mejor nos damos otro baño antes de que vaya a mas -comentó Aaron entre risas con mirada traviesa-

Sin pensarlo dos veces, se dejaron caer al agua, era delicioso nadar a esas horas de las noche sin saber que nadie les iba a interrumpir la sesión, que estaban solos, que podían hablar y hacer lo que quisieran sin que nadie les dijera nada, o eso es lo que ellos se creían.


- Esto es demasiado excitante –dijo de pronto Rebeca.
- Shhh calla que nos van a ver –susurró Paola-
- Baah, no creo, por desgracia están de espaldas –sonrió Camila-

Siguieron escuchando....

- Menuda paliza nos dieron las chicas en natación -recordó Aaron-
- Pss -bufó Oliver que le cambiaba la cara-
- Venga tío, no te desanimes solo fue una carrera y ganaron por los pelos -lo animó Diego-
- Ya, pero me jode igualmente, llevo muchos años nadando, y es frustrante que me haya pasado esto- contestó Oliver-
- Que me vas a decir a mi, si te he visto nadar en pleno invierno en este río, seguro que si hubieseis salido al mismo tiempo no te hubiese ganado ni de coña.
- Joder tío es verdad, piensa que tu relevo llegó mas tarde.
- Baah, pensemos que las dejamos ganar y punto.

Oliver sonrió a sus amigos bromeando por la frase, pero ellas no lo pudieron ver ya que estaban de espaldas.

- ¿Que nos dejaron ganar? Serán Idiotas.. -dijo molesta Paola-
- Desde luego que lo son, ganamos porque fuimos mas rapidas que ellos -gruñó Camila-
- Chicas…se me está ocurriendo una idea un tanto…¿perversa?

La mirada de Krystin era demasiado tentadora como para dejar en el olvido la conversación, cuando en la piscina escucharon que iban a salir esta noche y ellas decidieron hacerlo tambien.

- ¿Qué pretendes Krystin? ¿Una orgía en el río? –Camila la miraba tapándose la boca con las dos manos intentando que su risa no fuera demasiado escandalosa.

Rebeca, Paola y Krystin estaban rojas de aguantar la risa para que no las oyeran.

- Va va, cuéntanos tu super idea –dijo Paola como pudo entrecortando las palabras a causa del ataque de risa que le había dado-
- Eso, dinos que se te a ocurrido, aunque lo de la orgía… -Rebeca se quedó pensando con una sonrisa-
- A ver chicas, que nos estamos desfasando ya - dijo Krystin intentando ponerse seria, cosa que no logró- pues se me había ocurrido que cuando salgan del agua…

El murmullo pasó a ser un susurro en medio de la noche, que apenas era audible excepto para ellas.

Las alumnas del internado “Verde Esperanza” salieron de su escondite mientras los chicos estaban de espaldas, pero no debían hacer mucho ruido, todas sabían lo que tenían que hacer.
Sigilosamente fueron recogiendo la ropa tirada en la hierba, y fueron dándoselas a Paola que las esperaba un poco mas lejos, ella con habilidad se iba subiendo a los árboles y una a una fue colgándolas de las ramas, abajo sus amigas se retorcían de la risa. Paola intentaba no reírse porque si no podía perder el equilibrio, y les lanzaba miradas asesinas, desde arriba la vista la descentraba por momentos y una vez hecho el trabajo acrobáticamente y sin hacer ruido descendió del último árbol.


- Oye chicos, ¿Qué os parece lo de Marcus y la chica? –preguntó Diego dejándose hundir hacia el fondo-
- Pss… no sé, lo único que te puedo decir es que compartir habitación con el es un castigo – refunfuñó Oliver-
-Tío, el día que se ponga pesado te cuelas en nuestra habitación que te hacemos hueco como sea –le dijo Aaron-
- ¿Por qué no se lo preguntamos a ellas en la próxima clase? – preguntó Diego-
- ¿Y tu crees que nos lo dirán? –pensó Aaron-
- Es que si no hacemos la prueba no lo vamos a saber, además no parecen malas personas... – Le respondió Diego-
- Lo que si sé, es que buenas nadadoras si que son – recordó Oliver-

Las chicas escucharon las últimas frases....

- Si claro, ahora lo dicen -susurró Paola-

Cuando vieron que se decidían a salir ...literalmente volaron de allí.

- Ehmm…¿Es costumbre que cuando salgáis del agua la ropa no esté donde la hemos dejado? –preguntó Diego mirando a todos lados.
- ¿Cómo va a ser costumbre?, en la vida nos ha pasado esto – dijo Aaron sorprendido-
- Esto es un cuadro…¿Se la habrán llevado los elfos del bosque? –dijo Oliver intentando no perder el humor.
- Pues los elfos han tenido que escalar un poco – señaló Diego a un árbol-

Se sentaron en la hierba.

- ¿Qué hacemos? no podemos volver al trópico desnudos - pensó Diego
- No, eso está clarísimo, si nos ven nos ganamos la expulsión fijo -dijo Aaron
- Aaron, siempre dices lo mismo -sonrío Oliver- piensa en todas las que hemos liado y todavía seguimos aquí.
- Buff...vosotros lo que tenéis es un peligro tremendo -los miró Diego- a ver tenemos que escalar, no hay que darle mas vueltas.

Se levantaron y cada uno fue subiendo a un árbol distinto, no era mucha la altura, pero ninguno de los tres se libró de un buen conjunto de arañazos y rozaduras muy rojas repartidos por todo el cuerpo, pero donde mas se amontonaban eran por los brazos, las piernas y por la espalda.

- Parece que nos hemos peleado con un oso -se quejó Oliver-
- Será con un gato -le dijo Diego-
- Yo creo que será con un oso por lo menos, porque vamos como cristos - apuntó Aaron que no dejaba de rascarse-
-Oye tío para de rascarte que se te va poner el culo de un mono - le dijo Oliver mientras el mismo se rascaba sin darse cuenta-
- Ehh, se puede saber que os pasa con los animales, ¿Ahora tenemos culitos de mandriles? -sonrío Diego-
- Pero ¿Quien narices nos habrá echo esto? - preguntó Aaron-
- Pues...no tengo ni idea, con lo bien que lo estábamos pasando en el río.... - contestó Diego
Se vistieron lentamente, los picores de la resina de la corteza de los árboles les estaba desquiciando y volvieron al internado a hurtadillas y en silencio para no despertar a nadie.