sábado, 31 de mayo de 2008

CABALGANDO HACIA TI



Rebeca estaba decidida.
Llevaba varios días pensando en hacerlo, y nunca encontraba el momento, pero hoy iba a ser el día.
Dejó a sus amigas en la sala de música debatiendo sobre la ropa que iban a llevar en el baile que debían presentar en música.

Salió del internado con una sonrisa en los labios, el sol estaba dándose una tregua entre las nubes, y los débiles rayos se enredaban entre las esponjosas nubes.
Sus ligeros pasos hacían que la falda del uniforme perfectamente ajustada a las caderas se ladeara con cada movimiento.

Llegó al cobertizo, y sin esfuerzo abrió la puerta, notó la cálida temperatura del ambiente, todo parecía en orden, despues de echar una mirada breve a los animales y comprobar que los caballos reposaban apaciblemente,se dirigió hacia la oficina.

-Hola -dijo Rebeca serenamente-

El hombre tenía una mirada amable bajo unas gafas de montura al aire con cristales diminutos.

- ¿Qué deseas señorita?-
- Quiero pasear por el bosque con un caballo.
- ¿Habia usted montado antes?
- Si, por supuesto, hace tiempo que no monto pero ya lo he hecho muchas veces -mintió Rebeca-


Se dió la vuelta y buscó en un clasificador de donde sacó una fotocopia.

- Debes firmar aquí.

Rebeca se inclinó sobre la mesa para firmar en el recuadro indicado.
El cuidador la indico que le siguiera, despues de pasar por muchos caballos.
Acompañó al encargado, pasaron por delante de muchos caballos, hasta que el cuidador se paró delante de una preciosa yegua de pelo suave y castaño.
Ella cogió las riendas de Morgana decididamente, intentando que no se le notara que le temblaba la mano.
Salió del cobertizo, nerviosa pero feliz, y se aseguró de que el cuidador había vuelto a su labor.

Vale, ya está, ahora solo tengo que subirme...

Miró a la yegua indecisa.

Ahora que estoy aquí no me puedo echar atrás.

Le temblaban las piernas, pero tenia que hacerlo, siempre había deseado montar a caballo, o en su defecto en una yegua, y ahora que estaba tan cerca de conseguirlo, nada iba hacer que se arrepintiera.
Se aseguró de que la yegua estaba bien ensillada, había visto mil veces en la tele a jinetes subirse a un caballo, solo iintento imitarles.
Con la mano izquierda se apoyó en la cruz del caballo, con dificultad puso su pie izquierdo en el estribo y lo giró con la mano derecha hacia ella,la colocó en la montura, y al tercer impulso que dió, logró subirse al animal, al mismo tiempo que la falda de pliegues revoloteaba.

Solo a mi se me ocurre ponerme el uniforme para montar a caballo...

Desde arriba se veía de otra manera, con orgullo de si misma por haber subido sin caerse ni hacerse daño, tomó las riendas de Morgana y le indicó a la yegua que comenzara a andar.



La brisa le acariciaba la cara, cerró los ojos respirando profundamente, llenando sus pulmones de vida, Morgana trotaba con calma, y Rebeca admiraba la flora otoñal de los alrededores, el paisaje nublado comenzó a pasar por su vista mas deprisa, notó como Morgana se alteraba.
¿Qué había sido? ¿Un ruido? ¿Un animal?
Rebeca no tenía ni idea, pero se aferró a las riendas de la yegua haciendo todo lo posible para que el animal parara, pero lejos de controlarla, se enfureció mas, Morgana relinchó.
A Rebeca solo le quedaba gritar mientras aprisionaba a la yegua para no caerse por los bruscos movimientos.
La velocidad era cada vez más fuerte, llegó el momento en el que prefirió cerrar los ojos para no mirar como los árboles pasaban a una ligereza impresionante.

A unos metros de ella, un majestuoso caballo de pelo azabache, lacio y brillante paseaba distinguidamente, con una elegancia inpropia en un caballo.
Su jinete lo dirigía con una mano mientras que con la otra le acariciaba con delicadeza la cabeza, era su caballo, lo adoraba, y disfrutaba demasiado paseando en el bosque con el.
Y con una sonrisa de nostalgia en los labios recordó como hace muchos años suplicó al director del colegio y a sus padres con lágrimas en los ojos que por favor le dejaran tener a Monster en el Trópico Azul.
Despues de una larga charla aceptaron, Aaron no podia ser mas feliz, con su caballo cerca se sentía acompañado.

La sonrisa se le borró de los labios cuando escuchó unos gritos muy cerca, sin pensarlo ni un solo instante, galopó con rapidez, era todo un profesional en la equitación asique se dirigió a horcajadas en direccion a los gritos de angustia de Rebeca.

Aaron paró en seco al caballo, miró hasta tres veces a la chica asustada, la reconoció con facilidad y pesé a la situación, una ligera sonrisa le marcaron los labios, sabía que la chica no corría peligro, se acercó despacio, lo último que necesitaba la yegua era un movimiento brusco que la asustara mas, y él lo sabía muy bien.
Acarició el lomo de Morgana, mientras susurraba palabras dulces, que por arte de magia, o por la magia que el transmitía la yegua paró en seco.

Rebeca levantó la cabeza, tenía los ojos acristalados, pero la voz que estaba calmando a la yegua le había calmado a ella también
Aaron se le acercó tanto que las piernas de Rebeca se rozaban con las suyas.

-¿Estás bien? -dijo por fin Aaron-
- Nooo, no estoy bien - le contestó rebeca asustada-
- Cálmate…
- ¿Qué me calme? No puedo calmarme… maldito caballo
- Le decía a la yegua –le dijo sonriendo-
- Esto…Ya, ya lo sabía – contestó avergonzada-
- Tranquilízate, y ahora me refiero a ti, se tiene que haber asustado por algo pero ya pasó todo.

Aaron bajó del caballo ágilmente, le tendió su mano y se enlazaron, a ella todavía le temblaba el pulso, y ahora mas aún, se apoyó en su hombro mientras le sujetaba la mano, pasó la pierna por encima de Morgana y con un leve salto con ayuda de Aaron sus pies tocaron por fin el suelo, cuerpo con cuerpo con sus manos diestras entrelazadas todavía y la zurda de Aaron rodeándole los hombros.
Aaron miró a Rebeca, sus ojos azules observaron los de ella, castaños,nerviosos y cristalinos, parpadeó y una fina lágrima se deslizó por su rostro.
Le pasó las manos por la barbilla para frenar la lágrima.

-Ha pasado todo ya ¿vale?

Su voz sonaba reconfortable, y aunque le daba coraje que fuera la persona que hace unos días le había gastado una broma, sus pensamientos prohibidos le surcaron la mente, mientras Aaron todavía la miraba.

-Se…se te dan bien los caballos ¿no? – dijo por fin Rebeca separándose un poco-
-Eh…si –se limitó a decir-
-Habrás podido comprobar que a mi no –dijo secamente-
- Si, lo he comprobado, y también tengo que decirte, que es la primera vez que veo un jinete con faldas y botas.
- No soy una chica corriente. Ademas los jinetes llevan botas.
- No de tacón, debe ser realmente incómodo. Y desde luego que no eres corriente.

Rebeca se sonrojó

-Ehmm…esto…gracias –confesó-
-Fue un placer ser tu salvador, ¿Te acompaño?
- Por favor –le sonrió-

Agarraron las riendas de sus caballos y caminaron juntos de vuelta al cobertizo.

jueves, 8 de mayo de 2008

ENCUENTRO PASADO POR AGUA



Eran las 12 de la noche, todo estaba oscuro en el polideportivo, y el leve brillo de la menguante luna se filtraba por los cristales haciendo que cada movimiento de sus brazos salpicara con gotas cristalinas y se transformara en el centelleo de un hechizo a medianoche.

Nunca le habían sorprendido en la piscina asi que, lo estaba tomando como costumbre antes de dormir, claro que bien dicho está, que lo que no te pasa en un año te pasa en una hora, porque mas tarde descubriria que no era el único al que esa noche le apetecía darse un baño.

Paola no podía dormir, y con el pijama todavía puesto se presentó en la piscina, entró pensativa en el silencio, hasta que este se rompió, fue entonces cuando se dió cuenta de que alguien estaba en el agua.
Se escondió detrás de una columna forzando la vista en la oscuridad unos segundos bastante largos hasta que por el ceniciento brillo de la media luna descubrió quien era.

Sintió una especie de fuerza que la obligó a dar unos pasos adelante saliendo de su escondite.

Oliver notó que alguien le observaba, se paró en seco en medio de la piscina manteniéndose en el agua y distinguió una silueta en la oscuridad pero no la reconoció.

Paola, que no entendía que hacía a esas horas allí, a tientas buscó el interruptor de los focos, y deslizó sus dedos sobre el botón.



- ¿Intentando ser más rapido para ganarnos? -le dijo Paola que no sabía como se había atrevido a encender la luz o abrir la boca.

Oliver no pudo ocultar su cara de sorpresa.

- Puedo hacerlo cuando quiera -le contestó sin dudar un segundo mientras se acercaba al extremo mas cercano en donde estaba ella-
-¿En serio? ¿Te importa si lo comprobamos ahora? -Paola se había lazando, iba a por todas-
-¿Ahora? ¿Me lo estás diciendo de verdad?

Oliver se apoyó en el borde de la piscina mirando a Paola.

Ella le dedicó una sonrisa y con rapidez y firmeza se quitó el pijama,quedándose con un bikini azul celeste,la camiseta y el panatalon con la que había llegado la lanzó con un gesto rápido a una esquina, se recogió el pelo en una coleta alta y le hizo una señal para que saliera del agua.

Oliver se apoyó y con un leve salto salió del agua, salpicando el suelo, se aparto los mechones mojados de la cara haciendo que mas gotas de las que eran necesarias recorrieran su cuello y se deslizara por su espalda hasta acabar empapándose en la cinturilla del bañador que era de un azul mas claro que el resto del pantalon surfero, con unos motivos blancos.

Paola examinaba cada movimiento, y notó como un hormigueo le revoloteaba por todo el cuerpo, se mordió el labio inferior e intentó concentrarse.

- ¿Preparada? -le dijo Oliver clavando sus ojos azules en el agua-
- Siempre lo estoy -le contestó Paola con decision-
- Está bien, contamos hasta tres y saltamos ¿si?

Paola asintió con la cabeza y le tendió la mano en señal de conformidad.
El la imitó.
Sus manos se unieron en un calido y suave apretón, los dos sintieron el calor que ambas despedían, los dos notaron sensaciones sorprendentes, los dos se acercaron... pero el contacto se rompió en un movimiento que no se sabia exactamente de quien había sido.

Al unísino comenzaron a contar :

-1
-2
-3

Saltaron al mismo tiempo, y como si de una coreografía se tratara las brazadas eran simultáneas, un metro despues, la cabeza de él se adelantó a Paola.
Ella estaba pensando en la situación, en el momento, en Oliver, pero cuando se dió cuenta de que le había adelantado ella se avivó, abandonando por un momento su razonamiento, intentó adelantarle, pero era muy rápido, aumentó la velocidad, le alcanzó.

Sus miradas se cruzaron por un instante.

Oliver calmó la velocidad sin darse cuenta, ahora era él, el que estaba lejos de la carrera, todo parecía imaginario y una media sonrisa se manifestó en sus labios.

El final de la carrera cada vez estaba mas cerca, se adelantaban por momentos, los dos eran realmente buenos, y tenían afinidad con el agua.
Cada movimiento era observado por su contrario, llegó el momento en que sus miradas estaban mas pendientes por el compañero que en si mismos, y lo que era una competición de dos rivales se estaba convirtiendo en una ligera carrera que nadie sabía como iba a terminar.

Los ultimos metros fueron adelantandose cada segundo, los dos sabían que no habían hecho lo posible para llegar primero, estaban distraídos, pero en los ultimos largos que le quedaban intentaron hacer lo posible.

Sus miradas se volvieron a cruzar en el borde de la piscina, la carrera había terminado y los dos estaban en silencio, jadeaban, una vez mas fue Paola la que rompió el hielo cuando recobró un poco el aliento.

- Bueno....una vez mas se comprueba lo evidente.
- ¿Lo evidente? ¿Y qué es para ti lo evidente?
- Pues eso, que he vuelto a llegar antes que tu.
- ¡Já! eso es lo que te hubiese gustado -Oliver la miró directamente a los ojos-
- No, te equivocas, te hubiese gustado a ti
- ¿A mi? ¿Y a ti no?
- Yo ya te gané una vez, y no hizo falta que tu me dejaras ganar, que lo sepas, te gané porque fuimos mas rápidas que vosotros, pero claro eso no lo vais aceptar en la vida -dijo Paola malhumorada-
- Entonces hoy no lo has vuelto a hacer ¿no?
- Hacer el que.... ? -Paola estaba confunida-
- Ganarme -Oliver enarcó una ceja, mientras seguía mirandola a los ojos-

Paola tardó en contestarle, sabía exactamente lo que le iba a decir, casi siempre lo sabía, pero ese gesto la cautivó de tal manera que le bloqueó las cuerdas vocales, intentó tragar saliva, y se sentó al borde de la piscina mientras intentaba mandar órdenes a su cerebero para que su voz reaccionara

- A ver esta mas que claro ¿no? -dijo de pronto-

Oliver desvío la mirada hacia donde segundos antes estaba Paola, se quedó pensativo, apoyó su brazo en el borde de la piscina y la cabeza en su mano, muy cerca de donde estaba sentada Paola, su pelo semi-largo se le enredaba en los dedos y las gotas de agua seguían resbalando por su piel.

- Pues no, si tu lo ves claro bien, pero la unica cosa que tengo yo clara es que nada de esto esta claro, por muy claro que tu lo veas.

La cara de confusión de Paola debió parecerle un chiste a Oliver porque comenzó a reirse mientras fijaba su mirada azul en ella.

- ¿Y de que te ries ahora?
- Pues creo que es por lo mismo, por lo que tu has puesto esa cara, acabo de soltar un disparate de los grandes -Oliver se encogió de hombros-

Una sonrisa tenue se dibujo en los labios de Paola

- Vale hemos sido tontos de remate -dijo por fin Paola-
- Lo hemos sido - afirmó Oliver sonriendo-
- Bueno pues mejor que a la próxima estemos en el mismo grupo en vez de enfrentarnos ¿no?
- Si, los dos hemos nadado bien aunque....

Paola lo miró severamente

- Aunque que...
- Nada nada..en serio es una tontería
- ¿Qué ibas a decir? ¿que tu lo has echo mejor que yo?

Oliver lo miró sorprendido.

No, no era eso precisamente lo que iba a decir, maldita sea, ¿Por qué piensa mal?

Soltó un leve gruñido y le contestó.

- Que los dos podríamos haberlo hecho mejor...¿verdad?

Paola asintió con una sonrisa.

- Esta bien, juro que jamás volveré a competir contigo por que somos los dos demasiado buenos para ello -bromeó Paola tendiéndole la mano-
- Me parece justo.

Oliver le agarró la mano nuevamente sellando así el divertido juramento, esta vez su mano estaba mojada por el agua, se miraron, sonrieron y el dió un leve impulso tirando a Paola de nuevo a la pisicina.

Bromearon, rieron, nadaron y se divirtieron en el agua hasta bien tarde, comprobando que se podían llevar mejor de lo que ellos mismos habían pensado.

Tanta fue su distraccion en el agua, que ninguno advirtió la mirada que les observaba desde la columna.
Marcus, advertido de que Oliver llevaba varias noches sin aparecer temprano por la habitación, fue hasta la piscina.
No tuvo que pensar mucho para adivinar que estaba allí, ya que sabía su gran aficcion por nadar y hacía frío para estar en el río.
En silencio se marchó sin hacer ruido para no ser descubierto de vuelta al internado.

miércoles, 23 de abril de 2008

APRENDIENDO A VIVIR



Era un caluroso día de verano.
Las nubes se destacaban en el inmenso azul del cielo.
El sol las atravesaba sin esfuerzo ninguno, caracterizando todo a su paso.
Un extraordinario avión azul surcaba el cielo dejando una cola de humo difícil de distinguir de las esponjosas nubes blancas.

Inesperadamente, el sol se escondió, el calor se convirtió en frío, el cielo cada vez era mas tenebroso, la niebla abrazó todo a su paso y el avión sin motivo alguno aparente, perdió el equilibro, comenzó a tambalearse hasta que empezó a descender de manera forzosa y se estrelló contra el empedrado del suelo.




Sus ojos se abrieron, la visión era turbia, no sabía si era por las horas que llevaba durmiendo o por que de ellos afloraba un sin fin de lágrimas retenidas. Parpadeó levemente y comenzaron a caer, naciendo de sus ojos, rozando su nariz, los labios, la barbilla, hasta que expiraba en su camiseta.

Se quedó mirando un punto de la habitación, las lágrimas le recorrían el rostro en silencio, se sentía vacío, durante casi 3 meses y medio había intentado hacerse a la idea de que su vida había cambiado, de que nada iba a volver a ser como antes, pero no podía.

Diego intentaba ser fuerte, por su hermana, por sus nuevos amigos, incluso por él mismo, pero el muro que había intentado construir en este corto período de tiempo se le había derrumbado con un maldito sueño.

Se limpió la cara con las mangas del pijama, no le sirvió de nada, había estado tanto tiempo intentando ser feliz en su nueva vida y reteniendo lágrimas, que por más que se limpiaba volvían a brotar.

Miró a su alrededor, apenas podía distinguir la imagen borrosa de Aaron, pero por las respiraciones acompasadas notó que todavía dormía.
Retiró las sabanas blancas hacia un lado de la cama, se levantó tambaleándose hacia los lados,y con esfuerzo consiguió quitarse la camiseta, volvió a limpiarse las lágrimas silenciosas que seguían deslizándose por toda su cara.
Soltó un leve suspiro.

Con la camiseta arrugada en la mano entró en el aseo, abrió el grifo de la ducha y se quitó los pantalones para ducharse, pero en el último momento cambió de opinión y metió la cabeza debajo del chorro, el agua fría le daba punzadas, cuando sus pulmones se encogieron por la falta de aire la sacó salpicando el suelo.

Los músculos del estomagi se movían aceleradamente, mientras que los pulmones volvían a su tamaño normal.
Se miró en el espejo secándose con una toalla la cara.
Se le hacía raro notarse el rostro seco, aunque fuera por escasos minutos.
Mas lágrimas de dolor y angustia le invadieron, se vistió apresuradamente, hacía un poco de frío, pero el sentía calor, demasiado para el clima que ambientaba los alrededores del internado.
Sigilosamente cogió su móvil y salió de la habitación.

Los pasillos estaban solitarios, el internado dormía, no sabía la hora que era, pero por el ambiente tan tranquilo, parecía muy temprano.

El sol todavía estaba bajo, y una ligera brisa fruto del cercano Otoño agitó el césped.

Diego, cabizbajo salió al exterior, caminó unos metros en dirección al bosque, estaba tan metido en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que unos ojos le seguian con la mirada.

Camila estaba recostada en un árbol, se había despertado pronto y había decidido dejar dormir a sus amigas, asi que cogió una libreta y un boli ,para ir a dar un paseo mañanero de los que tanto disfrutaba y aprovechar para componer la canción, no sabían como lo habían conseguido pero la profesora de Música había cedido a darles mas tiempo para hacer el trabajo que les había mandado.

Por un momento perdió toda atención en el pentagrama, sus ojos solo podían mirar a Diego.

JO-DER.
Así no hay quien se concentre para componer nada.

¿Qué se le habrá perdido un sábado a las 8:30 de la mañana por aquí?

Debería estar prohibido que se paseara a estas horas con ese cuerpo…
Al final va ser buena idea la de haber madrugado, solo por ver sus andares con elegancia.
Y los músculos taaaaan definidos que se dejan ver por la manga semicorta de su camiseta.
Verde, tan verde como sus ojos
Son como dos esmeraldas pulidas con delicadeza.
¿Por qué brillan tanto?
Al igual que sus labios tan dulcemente deseables...


Diego absorbió por la nariz el lamento sin dejar que el sollozo aflorara su piel de nuevo.

Camila decidió seguirle un par de metros por detrás de él.

Se internaron en el bosque, y ella seguía con sus pensamientos

Pantalones piratas, blancos, tan ajustados, ideales para hacer deporte,
le sientan demasiado bien...
¿Dónde irá?
Me imagino que no está bien seguirle a escondidas...quizá debería decirle algo.
Ummm...seguro que me bloqueo en cuanto me mire a los ojos.
No puedo.


El sol comenzó a iluminar el bosque y a traspasar las desnudas ramas de la mayoría de los árboles.
Diego se paró de repente, alzó la vista al cielo, se quedó observando unos segundos bastante largos.
Camila extrañada también lo hizo pero no vio nada que le llamara la atención.
Aun seguía mirando a las nubes, cuando se dio cuenta que Diego había comenzado a andar, ella aceleró el paso y de vez en cuando echaba una mirada desconcertada al cielo.

Diego se detuvo de nuevo pero esta vez fue para sentarse a la orilla del río.
Fijó sus ojos en la espumosa agua que serpenteaba entre las rocas.
Reaparecieron.
Sin poder remediarlo, y sin hacer ningún esfuerzo, volvieron a emanar unas frías gotas, esta vez acompañadas de un suave suspiro y alguna que otro sollozo.

Camila lo miró, no le veía la cara pero no le costó emasiado esfuerzo en deducir que estaba llorando, sin saber porqué avanzó un par de pasos, sin quitarle la vista de encima.

Me gustaría escucharle, tranquilizarle, abrazarlo.
Por otra parte...
No debo interrumpirle, si a venido hasta aquí solo, es porque necesita intimidad, y aunque una parte de mi me está diciendo que me acerque, la otra que de media vuelta.


Si, va a ser lo mejor.
No se porque llora, y si, me gustaría saberlo.
Pero en un momento así una persona solo quiere estar sola.


Camila totalmente apenada dio media vuelta.
Giró la cabeza por última vez para ver a Diego, y melancólica siguió caminando de vuelta al internado.

Diego seguía mirando el arroyo del agua, tal vez ni siquiera se fijara en el, tan solo mantenía su vista fija en un punto sin moverla.
Su mente comenzó a rememorar momentos.
Un abrazo de su madre
Una sonrisa de su padre
La comida de Navidad
El avión, el avión, el avión...
Cuando le dieron la fatídica noticia, el momento de contársela a su hermana pequeña...
Abrazos, abrazos y mas abrazos.

-Maldito avión, maldito día, maldito viaje.

Diego no sabía como iba a superar este sufrimiento que le estaba dejando el alma vacía, no sabía como iba a salir de todo esto sin hundirse.
Como iba a asimilar que la vida de sus padres se había apagado sin avisar...

Le vino a la mente sus amigos, una media sonrisa leve le perfiló un lado de los labios, al mismo tiempo que elevó la cabeza al cielo y aspiró el aire y las lágrimas.

jueves, 17 de abril de 2008

NAVEGANDO EN LA RED






- ¿Puedes bajar la música? intento leer -dijo Oliver que estaba tirado en la cama-

Marcus hizo caso omiso a la petición de su compañero y siguió tarareando "Supernatural Superserious".

Oliver se incorporó, puso el marca páginas y cerró el libro.

-Oye, a ver si nos empezamos a entender, en esta habitación somos dos, ¿Qué tal un poco de respeto?
-Me apetece escuchar música ¿vale? -le contestó él-
-Y me parece perfecto, yo no te he dicho que no lo hagas, si no que le bajes un poco el volumen, porque si a ti te apetece escuchar música a mi me apetece leer un libro.
-Pues lee, yo no voy a bajar la música, asi que tu mismo…
-Uhmmm, asi vamos a acabar muy mal, pero en fin te lo estas buscando, ponte auriculares.
-Ponte tú, tapones.
-Oye, dime una cosa anda, dime que no eres así de verdad, que solo es porque estas pasando por una mala epoca
-Uhmm...pues no sabria yo que decirte...
- Te crees el malote del internado?
-Psss... ahora que lo dices...

Oliver miró fijamente a los ojos de Marcus, se acercó a el con paso firme.

-Sin duda a gracioso, no te gana nadie -respondio Oliver-

Con sus pensamientos en la cabeza se marchó de la habitación dando un sonoro portazo dejando a Marcus en la habitación, que se sentó en la mesa donde se hallaba su ordenador.

-Uff hay que joderse, voy a ver si pillo a alguien conectado...

La música seguía sonando alta, como a el le gustaba.
El ordenador empezó a cargar todos los archivos encima de un bonito fondo de escritorio de una guitarra eléctrica blanca y negra.
Con el ratón en la mano apunto un icono en el que insertó una contraseña.


Matt dice: Ehh Marcuss!!
Marcus dice: Hooolaaa!!!!!!
Mat dice: Como estas?? Desde que te metiste en el internado ese que parece una cárcel no sabemos na de ti.
Marcus dice: Bahh este sitio es una mierda.
Matt dice: Me imagino, pero bueno tienes que aguantar, ya sabes lo que te dijo tu madre.
Marcus dice: Si, si lo se, que era la última oportunidad que me daba
Matt dice: Bueno, como es aquello? porque yo he estado mirando por Internet y eso es un paraíso capullo.
Marcus dice: A ver, el sitio no está mal, hay piscina, podemos montar a caballo y un internado de chicas a unos 20 metros...
Matt dice: Que dices tio....a ver, me estas diciendo que tienes un colegio solo de chicas a 20 metros y te estas quejando? Si te tuviera aqui cerca te daba una torta.
Marcus dice: Ademas os echo de menos, aqui me siento solo bufff
Matt dice: Llevas un mes ahi, ten un poco paciencia.
Marcus dice: Pero tío, mi compañero de habitación es un idiota integral de arriba abajo, no lo soporto en serio, y hace 10 minutos tuve una movida con el.
Matt dice: Pero a ver que te ha hecho el chaval, que ha pasado?
Marcus dice: Nada, que no aguanta nada.
Matt dice: Me imagino que es una tontería, pero intenta arreglarlo, o pasa de el, si a ti pasar de la gente se te da genial...no tienes excusas.
Marcus dice: Pss....esto es una mierda, me siento fatal aquí, no me integro, no me gusta la gente, NO es mi sitio!!
Mat dice: Ya lo se, ya lo se!! pero el problema es que no tienes elección y tienes que aguantar la situación como sea, y deja de tener movidas con tu compañero, seguro que si echáis un partido de fútbol descubres que no es tan mala gente...
Marcus dice: O igual acabo tirándole la pelota en toa la cara
Matt dice: Que burro que eres tío, tan cabezota como siempre, oye a ver si un día nos acercamos y te hacemos una visita o algo, ¿A ti te dejan salir de ahí?
Marcus dice: Mas les vale que me dejen salir si no la armo.
Matt dice: ya estamos con que la armas, no la líes, intenta estar bien con la gente y ya está, pero conociéndote y sabiendo como eres, seguro que el primer día eras un borde de la leche!
Marcus dice: Aseguras bien, pero tío ponte en mi lugar, que te metan en una cárcel de é.stas así de repente y que te digan que te tienes que quedar ahí hasta dios sabe cuando....buff
Matt dice: Marcus tio, no puedes ir de borde por la vida cuando eres nuevo en un sitio
Marcus dice: Pss...me da igual yo paso de todo el mundo
Matt dice: Lo dicho cabezota hasta la médula, ¿Quienes fueron los primeros en aguantar tus borderias?
Marcus dice: .........el que está conmigo en la habitación y un colega suyo, que parece que llevan aqui muchos años.
Matt dice: Tio....estas loco en serio, haz el favor de hablar con ellos, seguro que os podéis llevar bien y teneis muchas cosas en común, pero claro si nada mas llegar ya les soltaste una de las tuyas....tela!
Marcus dice: Pss...ya veré lo que hago, me piro que es la hora de comer.
Matt dice: Está bien, ve a comer anda, pero no seas tan cabezón que sabes que te leo la mente
Marcus dice: jajaja lo se tío, lo se gracias por escucharme.
Matt dice: Eres un burro que lo sepas, lo dicho, tendré que avisar a éstos y un finde nos vamos para allá a quitarte la tontería.
Marcus dice: Que te den tio jajaja,, haber si venís a verme, que echo de menos a la peña.
Matt dice: Pronto tendrás noticias nuestras.
Marcus dice: ok!!!!
Mat dice: ve a comer no sea que al fina te quedes sin nada..
Marcus dice: si si me voy adiosss!!!




Marcus cerró la sesión del ordenador, y se quedó mirando la pantalla apagada, se sentía mal, pero bastante mejor después de hablar con uno de sus mejores amigos en Toledo.
Echaba de menos a sus amigos, a su hermano y odiaba que el destino hubiera optado por que cada uno estuviera en una ciudad distinta.
Apoyó la mano derecha en su cara soltando un suspiro medianamente largo, se levantó de la silla y desvío la mirada a una de las muchas fotos que habían pegadas en una de las paredes cerca de la cama de su compañero.
Aaron y Oliver, con uno de sus brazos rodeando los hombros del otro, sonrientes, felices, se quedó observando la fotografía unos segundos largos, luego resopló y se tiró en la cama con los brazos abiertos mirando al techo.

- Esto es un completo asco.

martes, 1 de abril de 2008

DONDE LAS DAN, LAS TOMAN....


El mes de septiembre finalizó con el radiante sol, y los días despejados se marchaban dejando paso a Octubre que llegó acompañado de nubes, viento y aguas.

Fuera llovía con fuerza, rebullían con furia unas nubes aceradas con estrías negras, alguna vegetación de hoja perenne como los saúcos, los abetos o los cedros, salpicaban verdor en la desnudez de la floresta y los parduscos prados arrasados por la lluvia.

Las clases de natación eran un pasatiempo en el que todos los alumnos descargaba adrenalina.

Diego, Aaron y Oliver tenían la sonrisa dibujada en sus labios, todo estaba hablado y preparado, nada podía fallar, hablaban mientras le echaban miradas ligeras al reloj que colgaba en la entrada de los vestuarios.

- Muy buena la clase de hoy, podéis ir pasando a los vestuarios y las duchas – dijo el profesor.

Se miraron entre ellos, por fin se acercaba el momento de la venganza.

Las chicas fueron cogiendo sus ropas y pasando a las duchas, siempre se rezagaban hablando, con otras compañeras o con el mismo profesor.

Se fueron quitando el trikini verde empapado y fueron pasando a las duchas ya vacias.

Charlaban alegremente, mientras el agua hirviendo caía en sus espaldas dejándolas rojas por la presión.
Un gel con olor a jazmín fue pasando de mano en mano, cuando de pronto el pánico se manifestó en las duchas, las risas se convirtieron en gritos, el agua cambió de color repentinamente, pasando de la transparencia cristalina al rojo intenso.
Sus caras se bloquearon, no sintieron dolor, solo impresión, sin pensarlo cogieron una minúscula toalla y salieron con el color rojo resbalando sobre el cuerpo desnudo de cada una de ellas.

Se miraron las unas a las otras, mientras soltaban una sarta de maldiciones y palabrotas.

- ¿Se puede saber que narices ha pasado? - protestó Camila mirándose al espejo mas próximo.
- Menudo susto nos hemos dado -dijo Rebeca.
- Chicas, no os queda tan mal el color rojo en el pelo... -dijo Kristyn ya mas relajada-
- Pao, que estas en la luna tía, ¿Qué haces? - le preguntó Rebeca con interés pero todavía con cara de enfado-
- Pues acabo de descubrir porque tenemos el pelo rojo -señaló a los grifos de las duchas-

Se quedaron observando, unas pequeñas bolas de plástico habían reventado con el calentamiento del agua, y era lo que había causado tal revolución.

-Esto es obra de los chicos, no hay duda -dijo Rebeca que intentaba quitarse la pintura roja sin conseguirlo-
- Como nos la han pegado -dijo Kristyn- Sabía que nos la iban a devolver, y también sabía que ellos lo sabían
-Madre mia, kris, que lío! -sonrieron- tenemos dos opciones, o seguir con este lío o aceptar que nos la han devuelto y bien.
- Yo ahora si los veo me los cargo...aunque como dice Kris no me queda mal el rojo... -rió Camila-

Decidieron vestirse, y ducharse en el internado de nuevo, donde estaban seguras de que no iba a volver a ocurrir ningún otro percance.
Ya vestidas, salieron y abrieron las taquillas para recoger los bolsos de deporte.

-Chicas, abrigarse que hace frío fuera -dijo de repente Aaron-

La voz retumbó a las espaldas de ellas, se dieron la vuelta y vieron a los tres chicos apoyados en la pared con unas miradas pícaras y terriblemente encantadoras.

Kristyn se quedo apoyada en una taquilla mientras observaba risueña la situación de nuevo, le parecía realmente graciosa sus tres amigas avanzaron unos pasos al frente, hacia donde estaban los chicos, serias, exaltadas y un tanto irritadas.

Los chicos se miraron entre ellos, dejaron escapar una leve sonrisa y avanzaron un paso hacia el frente sin temor ninguno.

krystin permanecía en silencio, la escena que estaba viviendo, parecía sacada de la televisión, nada mas pensarlo, no pudo evitar soltar una leve sonrisa, por nada del mundo querría interrumpirles.

Los seis se miraron fijamente, sin mostrar ni una señal de debilidad y ninguna palabra de sus labios, hasta que Paola se atrevió a romper el incómodo silencio que se había producido.

-¿Qué pasa? ¿Se puede saber que es lo que os parece tan gracioso? -
-¿A caso hace falta preguntarlo? creo que basta con que os miréis en un espejo -respondió Oliver con una sonrisa maliciosa-
-Donde las dan las toman -dijo Aaron mientras se levantaba un poco la camiseta y dejaba a la vista una marca fruto de la broma de ellas.
- Eso os pasa por decir lo que no debéis, y por haceros los machotes -apuntó Rebeca con un tono de voz seco-
- Eso os pasa por estar donde no debéis, y encima espiarnos - dijo Diego suavemente
-¿Qué pensáis? ¿Qué tendríamos que habernos quedado sin hacer nada después de oíros?

Las palabras de Camila quedaron en el aire, los chicos optaron por no seguir discutiendo con ellas, ellos ya habían conseguido su propósito, y sin mas decidieron darse la vuelta hacia la puerta, no sin antes mostrarles su mejor sonrisa.

"Plas plas plas plas"

Las chicas se dieron la vuelta sobresaltadas por las palmadas de Kristyn.

-Chicas...os tendríais que haber visto.
-Kris, no te rías que yo estoy que echo humo -dijo Camila-
-Ya, ya veo, pero...¿no habéis visto que se estaban cachondeando? -preguntó Krystin-

Miraban a Kristyn, su pelo rubio, que ahora era rojo, estaba recogido en un coleta alta, algunas gotas le caían en el cuello de la camisa del uniforme, rompiendo el color blanco puro de esta.

- A ver, tengo una idea, que tal si enterramos el hacha de guerra cuando los veamos de nuevo - sugirió Kristyn-

No sonaba como pregunta, si no como una propuesta que había que aceptar sin mas, pero ninguna comentó ni una sola palabra.

Con los labios sellados, se abrigaron y cogieron sus bolsas de deporte para salir del polideportivo.La lluvia había amainado, los rayos de sol muy débiles se filtraban entre las negras y espesas nubes, se dieron prisa, de un momento a otro comenzaría a llover otra vez.

viernes, 14 de marzo de 2008

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA



- Yo paso de hacer mas deberes- dijo de repente Camila tirando el boli encima de la libreta que rebotó y fue a parar al suelo.

Sus compañeras la miraron sonriendo, pero con las caras cansadas de tanto escribir.

-Necesito salir fuera o me voy a volver loca -susurró de nuevo Camila mientras recogía el boli y lo metía en un estuche amarillo.

Paola cerró la libreta, Rebeca un libro y Krystin lo metió en su mochila sin cerrarlo.

-Os hace salir un rato al jardín? -preguntó Rebeca-
-¿Qué si me hace? estoy deseando que me de el aire asi que no se hable mas -le contestó Paola-
- Si vamos fuera, además parece que hace buen tiempo y hay que aprovecharlo que en breve llega el Otoño y las lluvias -dijo Kristyn con cara de decepción-
- Pero Krys si la lluvia es genial, ya verás como pasaremos mas de una aventura con ella -lanzó una mirada pícara a sus amigas-


- Aaron pásame la cremita ya, que esto ya no pica, me arde -dijo Oliver que intentaba quitársela-
- Tío, espérate que no puedo abrirla, a mi también me quema todo -refunfuñó Aaron-
- No se que narices había en el dichoso arbolito pero parecemos pollos desplumados -comentó Diego que tenía la impresión de que le faltaban manos para rascarse-
- ¿Ahora somos pollos desplumados? –se río Oliver.


- Aquí mismo, no puedo andar mas -Camila se tiró en el césped-
- Ohh , que alivio no estar encerrada en la biblioteca... - Rebeca la acompañó y la imitó-
- Eyy chicas hacerme hueco -Paola se tiró encima de ellas-
- Chicas....mirad -

De repente, dejaron de reir y observaron a donde apuntaba el dedo de Krystin.
Tardaron unos 5 segundos en volver a desternillarse de risa en la hierba.

- Parece sarna -entrecortó Paola limpiándose las lágrimas de la risa-
- No seas mala tía -le dijo Rebeca que hizo un amago de ponerse seria pero lo estropeó poniéndose roja por intentar aguantarse la risa-
- Que les den, eso les pasa por hacerse los machitos... -dijo Camila que no pudo acabar la frase.


Las chicas los miraban riéndose, era imposible dejar de reir sabiendo lo que había pasado la noche anterior en el río.

- Se nos quitará pronto esto ....digo yo -pensó Aaron-
- A mi no me hace ilusión ir a clase de natación con estas pintas que llevamos, quien me pone crema en la espalda? Es que no llego... -preguntó Diego que hizo lo posible por untarse la crema pero no alcanzaba-
- Mmm yo te lo pongo bombon -bromeó Oliver-
-Eeh que pasa a ver si me voy a poner celoso - rió Aaron-

Diego desvió la mirada disimuladamente.

-Ey, no es por pensar mal, pero mirad -Diego señalo a las chicas que todavía se reían echando miradas furtivas- creo que han sido ellas, se están riendo de nosotros!!

Aaron y Oliver las observaron por unos segundos.

- Si, me temo que han sido ellas no hay mas historia -asintió Aaron-
- ¿Nos vieron en el río? no me lo puedo creer -dijo Oliver mitad enfadado, mitad colorado.
- Encontramos a los elfos de los bosques, habrá que pensar en devolverla no? -

Diego miró a sus compañeros con la mirada mas traviesa que nunca le habían visto y se acurrucaron entre ellos para planear algo.


- Lo habrán estropeado un poco con lo de la piscina, pero no podemos negar que son un encanto de chicos -dijo Paola apoyada con la cara en las manos mirando en dirección donde estaban ellos-
- Uff ya te digo, encima a la luz del sol están mas.... -Camila no terminó la frase-
- Mas que? -Rebeca la miró-

Rebeca dejó de hablar al ver la cara de Camila, el silencio hizo eco, los tres alumnos del Trópico Azul pasaron por delante de ellas, murmuraron un "hasta luego" acompañado de una sonrisa, las miradas intensificadas por la luz del sol brillaban, se mezclaban y se enredaban.

Oliver miró a su contrincante, por una milésima de segundo las miradas se cruzaron, pero ella la desvió a su mano donde se hallaba el bote de crema y sin poder evitarlo se río.

Rebeca y Camila disimulaban lo que no se podía disimular. Parecían horas, mientras que solo eran segundos.

Krystin que estaba haciendo un collar de bolas de madera con motivos tallados por ella misma, levantó la mirada un instante, observó la situación, cogió otra bola y la pasó por el hilo transparente.
Ellos se alejaron contoneándose y a paso ligero.

- Lo saben -dijo Krystin sin levantar la mirada del collar-
- ¿Cómo lo van a saber tía? Es imposible –dijo Rebeca-
- A ver, si os habéis reído en su cara –sonrío Krystin que hablaba armoniosa y tranquilamente-
- Bahh, que van a saber…. – le negó Rebeca un poco preocupada-

Camila y Paola giraban sus cabezas como si se tratara de un partido de tenis mirando a Krystin y Rebeca y ellas también se quedaron pensando.

-Yo… la verdad es que cuando he visto el bote de crema no he podido evitarlo –dijo Paola arrepentida-
- ¿Veis? Os digo que se han dado cuenta, y por sus caras cuando han pasado…para mi que están tramando algo.
- Krys, de verdad piensas eso? No creo que sean tan listos.... – dijo Camila.
- Chicas –Kristyn por primera vez desde que se habían ido los chicos, levantó la mirada del collar, y sus ojos grandes y azulados vibraban-
- Kristyn…cuando te pones así, me das miedo en serio –dijo Rebeca-

Ella sonrío y sin darle vueltas al asunto fue al grano.

-¿Cual es el que os gusta?

La pregunta quedó en el aire, un color rosado apareció en las mejillas de sus amigas, se miraron.
Pero ninguna contestó.

-Con vuestro silencio lo decís todo. Es que para estas cosas creo que tengo un sexto sentido -

Las palabras de Krystin acompañadas de una gran sonrisa de satisfacción, las hizo pensar por primera vez que es lo que empezaban a sentir realmente en su interior.

Camila se limito a mirar a todas sus amigas sin abrir la boca.

"Krystin tiene razon hay uno que me gusta, su mirada, su sonrisa, su cuerpo, desde el primer dia que le vi, no he podido borrarlo de mi cabeza ...Alguien deberia de decir algo ya...-"

-Krys no digas tonterías -se limito a decir por fin-

- Después de lo que dijeron en el río....seríamos un poco tontas, no? -puntualizó Paola sin mirar a Kristyn-

"Me parece que SI soy tonta, porque después de decir eso de nosotras..... Tengo mariposas que revolotean en mi estomago, por la mañana, por la tarde, por la noche...cada vez que pienso en él."

- Ehm...si es verdad, no tendría sentido que nos pudiéramos fijar ahora en ellos -siguió Rebeca intentando ser lo mas elocuente posible-

"¿Fijarnos ahora en ellos? Cada vez que lo veo mi cuerpo entero no para de temblar, y eso tiene que ser por algo, aunque no lo quiera reconocer, no lo puedo evitar. Esos ojos suyos los tengo ya clavados. "

La voz de Kristyn las hizo salir de sus pensamientos.

- Bueno vosotras decir lo que queráis, pero no me creo nada, y un día de estos deberíamos hacer una noche de confesiones entre nosotras.

Kristyn divertida no puedo evitar ver la reacción de sus amigas cuando mencionó la palabra “confesiones”.

viernes, 29 de febrero de 2008

NOCHE DE TRAVESURAS


La noche caía, no se divisaba ni una nube, las estrellas se apreciaban como pequeñas lagunas diminutas en el cielo oscuro y la media luna estaba situada en medio del cielo.
Su brillo plateado daba un aspecto ceniciento al río.
La oscuridad pesaba, porque hacía calor, era raro porque estaba empezando a refrescar.
El silencio estaba presente, solo se oía el ruido de una ardilla que merodeaba por la zona, seguramente buscando algo de comer, pero fue interrumpido por unas voces sonrientes.

-Hace una noche perfecta -dijo Aaron-
-Exacto, no se puede desperdiciar esta temperatura -apuntó Oliver sonriente-
Por lo visto ya se le había pasado el "mal humor" de la competición de natación.
-Chicos, ¿De verdad que habéis hecho esto ya mas veces? -preguntó Diego aún no muy convencido de bañarse en el río.
-Baah, estamos mas que hartos de hacerlo -sonrío Aaron-

Cuando llegaron a la orilla, Oliver y Aaron enseguida comenzaron a quitarse la ropa mientras Diego los miraba sorprendido.

- ¡Diego! no te lo pienses mas, el agua nos espera -le gritó Oliver-

Camisas, corbatas, pantalones, ropa interior... fueron cayendo al césped, Diego que no estaba acostumbrado a tal cosa los imitó sonriendo.

Aaron y Diego fueron los primeros en saltar..

- Ooh el agua esta tremendamente buena - dijo Aaron mientras salpicaba a Oliver-
- Vamos tío, tírate porque si vamos a por ti será peor -gritó Oliver que intentaba pillar a Aaron para hacerle una ahogadilla-
- Está bien chicos, vosotros lo habéis querido -Diego hizo una bomba y salpicó hasta la ardilla que estaba en la otra punta-

Como tres niños jugaban incansablemente, se salpicaban, se ahogaban, buceaban, disfrutaban, estiraban los músculos tensados de pasar varias horas sentados en el pupitre...

Las marcas de aguas que resbalaban por todo sus cuerpos causaba una sensación excitantemente morbosa, deliciosa, apetecible, las siluetas al salir del agua eran sexys y seductoras, capaz de conquistar a cualquier persona.

Se sentaron desnudos a la orilla del río pero una delicada ráfaga de aire erizó sus zonas mas sensibles, varios escalofríos recorrió uno a uno el torso de cada chico mostrando una leve erección por parte de los tres, sonrieron sonrojosamente.

- Bueno esto es cuestión de bañarnos otra vez -dijo Oliver que se preparaba para tirarse al agua-
- Pues si, porque la brisa esta que se mueve de vez en cuando me está matando - sonrió Diego-
- Mejor nos damos otro baño antes de que vaya a mas -comentó Aaron entre risas con mirada traviesa-

Sin pensarlo dos veces, se dejaron caer al agua, era delicioso nadar a esas horas de las noche sin saber que nadie les iba a interrumpir la sesión, que estaban solos, que podían hablar y hacer lo que quisieran sin que nadie les dijera nada, o eso es lo que ellos se creían.


- Esto es demasiado excitante –dijo de pronto Rebeca.
- Shhh calla que nos van a ver –susurró Paola-
- Baah, no creo, por desgracia están de espaldas –sonrió Camila-

Siguieron escuchando....

- Menuda paliza nos dieron las chicas en natación -recordó Aaron-
- Pss -bufó Oliver que le cambiaba la cara-
- Venga tío, no te desanimes solo fue una carrera y ganaron por los pelos -lo animó Diego-
- Ya, pero me jode igualmente, llevo muchos años nadando, y es frustrante que me haya pasado esto- contestó Oliver-
- Que me vas a decir a mi, si te he visto nadar en pleno invierno en este río, seguro que si hubieseis salido al mismo tiempo no te hubiese ganado ni de coña.
- Joder tío es verdad, piensa que tu relevo llegó mas tarde.
- Baah, pensemos que las dejamos ganar y punto.

Oliver sonrió a sus amigos bromeando por la frase, pero ellas no lo pudieron ver ya que estaban de espaldas.

- ¿Que nos dejaron ganar? Serán Idiotas.. -dijo molesta Paola-
- Desde luego que lo son, ganamos porque fuimos mas rapidas que ellos -gruñó Camila-
- Chicas…se me está ocurriendo una idea un tanto…¿perversa?

La mirada de Krystin era demasiado tentadora como para dejar en el olvido la conversación, cuando en la piscina escucharon que iban a salir esta noche y ellas decidieron hacerlo tambien.

- ¿Qué pretendes Krystin? ¿Una orgía en el río? –Camila la miraba tapándose la boca con las dos manos intentando que su risa no fuera demasiado escandalosa.

Rebeca, Paola y Krystin estaban rojas de aguantar la risa para que no las oyeran.

- Va va, cuéntanos tu super idea –dijo Paola como pudo entrecortando las palabras a causa del ataque de risa que le había dado-
- Eso, dinos que se te a ocurrido, aunque lo de la orgía… -Rebeca se quedó pensando con una sonrisa-
- A ver chicas, que nos estamos desfasando ya - dijo Krystin intentando ponerse seria, cosa que no logró- pues se me había ocurrido que cuando salgan del agua…

El murmullo pasó a ser un susurro en medio de la noche, que apenas era audible excepto para ellas.

Las alumnas del internado “Verde Esperanza” salieron de su escondite mientras los chicos estaban de espaldas, pero no debían hacer mucho ruido, todas sabían lo que tenían que hacer.
Sigilosamente fueron recogiendo la ropa tirada en la hierba, y fueron dándoselas a Paola que las esperaba un poco mas lejos, ella con habilidad se iba subiendo a los árboles y una a una fue colgándolas de las ramas, abajo sus amigas se retorcían de la risa. Paola intentaba no reírse porque si no podía perder el equilibrio, y les lanzaba miradas asesinas, desde arriba la vista la descentraba por momentos y una vez hecho el trabajo acrobáticamente y sin hacer ruido descendió del último árbol.


- Oye chicos, ¿Qué os parece lo de Marcus y la chica? –preguntó Diego dejándose hundir hacia el fondo-
- Pss… no sé, lo único que te puedo decir es que compartir habitación con el es un castigo – refunfuñó Oliver-
-Tío, el día que se ponga pesado te cuelas en nuestra habitación que te hacemos hueco como sea –le dijo Aaron-
- ¿Por qué no se lo preguntamos a ellas en la próxima clase? – preguntó Diego-
- ¿Y tu crees que nos lo dirán? –pensó Aaron-
- Es que si no hacemos la prueba no lo vamos a saber, además no parecen malas personas... – Le respondió Diego-
- Lo que si sé, es que buenas nadadoras si que son – recordó Oliver-

Las chicas escucharon las últimas frases....

- Si claro, ahora lo dicen -susurró Paola-

Cuando vieron que se decidían a salir ...literalmente volaron de allí.

- Ehmm…¿Es costumbre que cuando salgáis del agua la ropa no esté donde la hemos dejado? –preguntó Diego mirando a todos lados.
- ¿Cómo va a ser costumbre?, en la vida nos ha pasado esto – dijo Aaron sorprendido-
- Esto es un cuadro…¿Se la habrán llevado los elfos del bosque? –dijo Oliver intentando no perder el humor.
- Pues los elfos han tenido que escalar un poco – señaló Diego a un árbol-

Se sentaron en la hierba.

- ¿Qué hacemos? no podemos volver al trópico desnudos - pensó Diego
- No, eso está clarísimo, si nos ven nos ganamos la expulsión fijo -dijo Aaron
- Aaron, siempre dices lo mismo -sonrío Oliver- piensa en todas las que hemos liado y todavía seguimos aquí.
- Buff...vosotros lo que tenéis es un peligro tremendo -los miró Diego- a ver tenemos que escalar, no hay que darle mas vueltas.

Se levantaron y cada uno fue subiendo a un árbol distinto, no era mucha la altura, pero ninguno de los tres se libró de un buen conjunto de arañazos y rozaduras muy rojas repartidos por todo el cuerpo, pero donde mas se amontonaban eran por los brazos, las piernas y por la espalda.

- Parece que nos hemos peleado con un oso -se quejó Oliver-
- Será con un gato -le dijo Diego-
- Yo creo que será con un oso por lo menos, porque vamos como cristos - apuntó Aaron que no dejaba de rascarse-
-Oye tío para de rascarte que se te va poner el culo de un mono - le dijo Oliver mientras el mismo se rascaba sin darse cuenta-
- Ehh, se puede saber que os pasa con los animales, ¿Ahora tenemos culitos de mandriles? -sonrío Diego-
- Pero ¿Quien narices nos habrá echo esto? - preguntó Aaron-
- Pues...no tengo ni idea, con lo bien que lo estábamos pasando en el río.... - contestó Diego
Se vistieron lentamente, los picores de la resina de la corteza de los árboles les estaba desquiciando y volvieron al internado a hurtadillas y en silencio para no despertar a nadie.

sábado, 16 de febrero de 2008

CLASES DE NATACION



Estaba siendo una semana bastante dura, los deberes comenzaban a amontonarse y había que dedicarles mucho tiempo.
La clase de Filosofía se estaba haciendo aburrida y eterna, parecía que nunca iba a terminar, y los chicos comenzaban a acomodarse en la mesa con la cabeza apoyada en la mano de modo que si pasaban mucho tiempo asi podrían quedarse dormidos.

Por fin sonó el timbre que daba por terminada la clase, la mayoría de los alumnos tenían los libros ya cerrados y guardados en sus respectivas mochilas.
Fueron saliendo en fila de la clase, cada uno pasó a su habitación a recoger la bolsa de deporte, se reunieron todos en la puerta y marcharon juntos a la doble clase Natación.
Por el corto camino, los chicos hablaban de lo mismo, que este año la clase de Natación iba a ser compartida.
Al llegar al pabellón las chicas ya habían entrado y estaban sentadas en los banquillos alrededor de la piscina olímpica, se miraban mutuamente, muchas miradas empezaron a entrelazarse y algún murmullo comenzaba a brotar.

-Buenos días a todos,-dijo el profesor- os voy a explicar un poco como van a funcionar las clases en Natación este año, cuando lleguéis iréis todos a los vestuarios, ahí tenéis taquillas para todos, podéis dejar los abrigos, los bolsos y todo lo que hayáis traído, a la derecha están las duchas de las chicas y a la izquierda la de los chicos, os cambiareis y pasaréis a sentaros aquí mismo.
Donde os haré una explicación de la clase, tomareis unos apuntes y ya pasaremos al agua.
Y otra cosa antes de que se me olvide, todos los que llevéis el pelo largo recogéroslo con una cinta.
Bien, si no tenéis ninguna pregunta podéis ir pasando a los vestuarios.

Fueron eligiendo las taquillas y dejando todos sus objetos personales: como los anillos, pendientes, cadenas...
Cogieron sus cosas para cambiarse la ropa por el traje de baño. Los chicos doblaron a la izquierda y las chicas a la derecha, a los 10 minutos como mucho fueron saliendo, ellas llevaban un trikini olímpico verde de una tonalidad oscura, la mayoría de chicas se habían recogido el pelo con un moño estilo bailarina y ellos llevaban un bañador slip azul mar brillante.
Uno de ellos se separó del grupo para acercarse a donde estaban Camila, Krystin, Rebeca y Paola.

- Hola Marcus -le dijo Krystin mientras se acercaba a el para saludarlo-
- Hola -sonrío- quien nos iba a decir que nos encontraríamos en tan pocas horas.
- Si, es verdad, vamos a la misma clase.

Las chicas miraban a Krystin, mientras comentaban entre ellas, que ese debía de ser el chico que conoció cuando fue a recoger el recado de la clase de Laboratorio.

Ellos miraban a Marcus sorprendidos.

- Míralo -dijo Oliver - pero si el borde sabe reírse también.
- Pues por lo visto, habla con la amiga de las chicas que vimos a través de la ventana –comentó Aaron con una mirada seria-
- A lo mejor son familia –dijo Diego mientras le daba una punzada el corazón al recordar a sus padres-

- Venga chicos, dejaros de charla, coger una tabla y lanzaros al agua –anunció el profesor-

Los alumnos obedecieron y fueron saltando, el agua de la piscina rompió la calma mientras se mezclaban los chicos y chicas, miradas furtivas se cruzaban, se buscaban, se conocían.

EL profesor apareció con una pelota.
- Agruparse todos juntos en el centro de la piscina, os voy lanzar la pelota y tenéis que ir pasándola sin que caiga al agua, así estirareis todos los músculos.

El profesor lanzó la pelota, iba pasando de una manos a otras, procurando que no cayera al agua, les sentaba genial moverse después de estar tanto tiempo sentados, pasaron unos minutos, riéndose, saltando, salpicándose, hasta que el profesor hizo sonar su silbato.

-Muy bien chicos, se nota que estáis en forma, ahora que ya habéis calentado, quiero que hagáis unos largos por la piscina, para ver que tal se os da nadar, salir en grupos de cuatro.

Fueron saliendo los grupos, Aaron, Oliver y Diego subieron los tres, Marcus que ya estaba fuera se unió a ellos, Oliver le echó una mirada fría, pero Marcus no le hizo ni caso. Se prepararon para saltar de cabeza al agua, ninguno de los cuatro se dieron cuenta de que, las amigas del verde esperanza los miraban.

- Nenas, son ellos, son los que estaban en la puerta del internado -dijo Rebeca tan flojo que apenas se le oyó-
- Ooh, es verdad, son ellos!!! -Contestó Camila, que no le importó hablar mas alto-
- Oye krystin -dijo Paola- y ese, es el tal Marcus que nos dijiste ¿no?
- Si, ese es, pero vamos que no me iba a imaginar yo que íbamos a la misma clase -contestó Krystin con una risa nerviosa-

Estaban tan concentradas hablando que no se dieron cuenta de que les tocaba, el profesor se les acercó, era joven , no tendría mas de 20 años.

- Chicas, venga os toca -

Ellas se miraron sonriendo, toda la clase estaba pendiente de ellas, pero sobre todo los chicos que una noche, la noche del primer día de clase las observaron a través de una ventana.

- Entonces, son ellas las chicas que me decíais que visteis.... -rompió el hielo Diego-
- Así es, que casualidad. Ellas son las que vimos el primer día que nos escapamos del internado- Contestó Aaron sin quitarle ojo a una de ellas.
- Son muy guapas las cuatro -dijo Diego riéndose con ganas mientras observaba a sus amigos que estaban casi con la boca abierta-

- Perfecto -dijo el profesor- no os voy a insistir mucho hoy por ser el primer día, asi que lo último que quiero que hagáis, son unas carreras de relevos chicos contra chicas, y después tendréis el resto de la clase libre.

Una chica pelirroja con un moño trenzado que se llamaba Beatriz se preparaba para saltar y comenzar la carrera, a su lado estaba Miguel, pelo castaño claro y ojos grises, los dos se miraban mutuamente muy serios, el profesor hizo sonar su silbato, ellos saltaron y comenzaron a nadar, al principio solo se oía el chapoteo, pero la fila que esperaba para nadar se iba haciendo cada vez mas pequeña y el grupo que ya había corrido cada vez mas grande, y los gritos de ánimo inundaron el pabellón.

Paola esperaba a que su compañera llegara para saltar, a su lado, Oliver la miraba a ella y miraba su compañero, venían demasiado igualados.
El alboroto de sus compañeros, a los que apenas se les entendía lo que decian, los hizo sonreir a los dos por un segundo.
Cuando la compañera de Paola llegó, ella no dudó en saltar, pues Oliver lo hizo a los pocos segundos después, Paola nadaba lo mas deprisa que podía, y en algún giro de cabeza veía como su compañero estaba al lado suyo, ella adoraba el deporte, el también, los dos lucharian por llegar el primero.
La meta se acercaba cada vez mas, se adelantaban por momentos, los amigos y compañeros de ambos saltaban emocionados al ver lo igualados que iban, el profesor estaba muy sorprendido por la competitividad que fluía por parte de los nadadores y los que ya habían participado.

Lo consiguió, llegó antes, solo los separaron un par de segundos muy escasos, pero era una carrera y ya había ganador.

Camila, Rebeca y Krystin se lanzaron al agua para felicitar a Paola que había conseguido llegar primero, y gracias a ella el grupo de las chicas había ganado.

-Muchas gracias chicas, creí que no lo iba a conseguir -dijo respirando muy hondo rodeada de mucha gente-

-Tremenda carrera habéis organizado, parecía una final de competición, había mucha tensión entre los dos últimos participantes pero al final logró ganar Paola. Muchísimas felicidades chicas por la victoria.

Ella buscaba con la mirada a su contrincante, lo encontró, hablaba con sus amigos, con los que estaba las pocas veces que se habían visto, se le veía abatido, le dijo algo a ellos y se acercó a Paola.

-Enhorabuena, llegaste primera -le tendió la mano-

Su tono de voz seco, hizo comprender a Paola que no le había echo mucha gracia que le ganara.

-Gracias, pero ha sido por muy poco, me has adelantado muchas veces - le contestó ella que le respondía su gesto con la mano-

- A ver por favor, atenderme un momento, la carrera se alargó bastante, asi que si queréis podéis ir pasando a las duchas para cambiaros -anunció el profesor-

sábado, 9 de febrero de 2008

UN CASTIGO EXCEPCIONAL



La clase de 1 de Bachiller del Internado "Azul Trópico" salía a los jardines para comenzar la clase de gimnasia, todos llevaban un chandal, la chaqueta era blanca, mientras que los pantalones eran azul claro medio.
El verano estaba llegando a su fin, y eso se notaba en el clima.

- Venga chicos, comenzar a dar vueltas al internado para calentar y a ver si consigo quitaros esa cara de sueño que tenéis todos -Dijo el profesor-

Los alumnos se miraron unos a otros mostrando pocas ganas pero empezaron a correr con un trote muy tranquilo.

En el Internado "Verde Esperanza" las chicas estaban en clase de Música.

- Os voy a poner un trabajo, me gustaría que hicierais grupos de 3 ó 4 personas, cada grupo tendrá que componer una canción con su letra, melodía y baile, tenéis el suficiente espacio en todo el internado para que nos os copiéis las unas de las otras, si necesitáis algún instrumento, tenéis la sala de música a vuestra disposición.
Ahora por favor, sacad vuestra libreta de pentagramas y vamos hacer un dictado de rítmico-melódico.


-Muy bien chicos, ahora dar una vuelta andando para reposar, por favor no os sentéis todavía seguir caminando.

Las caras de los chicos mostraban fatiga.

- Madre mía, esto es morirse, después de un verano tumbado en la playa, a ver quien tiene ganas de esto -dijo Oliver jadeando-
- Pues nos vamos a tener que poner en forma, porque esto no nos pasaba en Junio - le contestó Aaron respirando tan hondo como podía-
-Venga chicos, no seáis tan exagerados, a ver si me acompañáis a hacer deporte algún día -los animó, su cara también mostraba cansancio pero no tanta como el de sus amigos-

-Está bien, esta semana lo que vais hacer son pruebas de velocidad asi que lo que tenéis que hacer es en...

- Oye que me vino a la mente, ¿Qué habrá echo el profe de matemáticas con Markus? -preguntó susurrando Aaron-
-Ni idea pero si ha venido es por algo - le contestó Diego-
-Ya sabemos como es Don Lorenzo un...

La sirena interrumpió la frase de Oliver, la clase había terminado, y los chicos fueron directos a las duchas de los vestuarios.

- Mira que el único agua que me gusta fría es la del río, pero después de la paliza que nos han dado, hasta con cubitos me duchaba - dijo Oliver a sus amigos mientras se desnudaban y se metían en las duchas, separadas por unos biombos casi transparentes-
-Bueno, vosotros decir lo que queráis, pero donde esté un agua bien templadita que se quiten los cubitos - comentó Diego mientras intentaba regular el agua-
-Que os voy a decir yo si me ducho casi todas las mañanas con agua fría -dijo Aaron echando jabón en su esponja-

El agua les erizaba la piel, les descongestionaba hasta el último poro, sus cuerpos húmedos se reconfortaban por segundos, la sensación de bienestar estaba presente, el final de la ducha fue una guerra de bolas de espuma de jabón.

Las chicas salían de clase de Música.

-¿Qué toca ahora? –preguntó Rebeca-
-Tenemos laboratorio de Química –le contestó Paola mientras buscaba en el mapa como llegar hasta el Laboratorio-
- Menudo trabajo que nos han mandado en Música, y solo tenemos un mes, espero que la inspiración esté de nuestra parte –dijo Camila
-Pues si, es cierto, pero estoy segura de que entre las cuatro lo vamos a conseguir, y además nos va a quedar muy bien, o no os acordáis de la improvisación del otro dia, ¡Nos quedó genial! – dijo Krystin que buscaba en su mochila la bata blanca que tenían que llevar para laboratorio-

El laboratorio de Química era una habitación amplia con unas 20 mesas blancas aproximadamente, en cada una de ellas había muchos utensilios, reconocieron algunos como el Microscopio, las probetas o las gafas de protección pero otros no sabían para que servían.

-Buenos días a todos, ir agrupándose en las mesas como queráis, pero necesito que alguien me haga un favor, mi idea para la clase de hoy era analizar el Heno que comen los caballos y así, sabremos que cantidad recomendada debe comer el animal, según el pH y las vitaminas que contenga.
Me han preparado un paquete en el cobertizo, no es muy grande, pero cuando he ido a recogerlo no estaba todavía, ¿Te importaría ir a recogerlo tu misma? –dijo señalando a Krystin-

- ¿Yo? Si claro, no me importa, Paola, déjame el mapa que me guíe por fa – pidió Krystin-

Salió de la clase mirando el mapa, se cruzó con la directora y Krystin le preguntó como llegar hasta el cobertizo.

-No tiene pérdida sales del internado y caminas a mano derecha hasta que te lo encuentres, está antes de llegar al Internado “Azul Trópico”.

Krystin le dio las gracias, dobló el mapa y lo guardó en el bolsillo de su bata blanca, abrió la inmensa puerta verde forjada en hierro y siguió las instrucciones de la Directora.

El cielo estaba nublado, el clima daba los últimos coletazos al verano, las nubes eran muy espesas y no dejaban pasar la luz del sol, por las mañanas ya empezaba a refrescar un poco.

Por fin a lo lejos, divisó lo que tendría que ser el cobertizo, aceleró el paso, una cabaña bastante grande, de madera clara, con ventanas de cristal transparente.
Tomó la manivela de la puerta que se abrió fácilmente, por dentro era bastante mas grande de lo que aparentaba, habían muchísimos caballos todos en sus respectivas cuadras, Un olor muy suave a heno y una temperatura regulada por un termostato hizo del sitio un ambiente muy confortable, acarició un caballo y un movimiento inesperado detrás de ella le asustó.

- Perdona no quería asustarte –dijo una voz-
- Nada, es que estaba en mi mundo y no me di cuenta de que había alguien por aquí –le contestó Krystin- Venía a recoger el paquete de heno para la Profesora de Química.
- Pues la verdad es que yo no tengo ni idea de donde está – le dijo el chico-
-Ah, pero ¿Es que tu no trabajas con los caballos? –se extrañó Krystin-
- No no, yo estoy en el internado “Azul Tropico” pero me han castigado y tengo que limpiar a los caballos, me llamo Markus.
-Yo soy Krystin –le sonrió- verás si no te importa mucho tengo que buscar un paquete que hay preparado, ¿no lo habrás visto?
- Pues sinceramente ni me fijé, pero lo único que puedo hacer es ayudarte a buscarlo, puede ser que esté en la “oficina” –dijo Markus remarcando la palabra oficina-

Markus observó a la chica, dejó el rastrillo y se acercó a la oficina, y efectivamente allí estaba el paquete con una nota que decía “Para el internado Verde Esperanza” lo recogió y salió donde se encontraba Krystin y le entregó el paquete.

- Muchas gracias –le contestó ella- Oye y ¿Por qué te han castigado? Si se puede saber, claro.
- Bueno se puede decir, que no me apetecía ir a clase y aquí estoy limpiando a los caballos por ello.
- Vaya es que a veces cuesta muchísimo levantarse de la cama, bueno me tengo que ir que me están esperando.
-Oh, claro. Pues hasta la vista –le dijo Markus.

Krystin le sonrió y salió por la puerta, no pudo evitar volver la cabeza antes de desaparecer por la puerta. Éll la miró por última vez, la bata blanca entallada hasta las rodillas y las botas negras del uniforme le daba un toque muy sofisticado. Al fin y al cabo, el castigo no iba a ser tan malo como él pensaba.

miércoles, 6 de febrero de 2008

SALTANDOSE LAS CLASES...


A la mañana siguiente a las 8 de la mañana el "Azul Trópico" se despertaba.

En las habitaciones de los chicos había movimiento, Aaron y Diego se despertaron por el sonido infernal del despertador.
- Tío, hay que levantarse ya - Dijo Diego con voz ronca, alargando la mano sin volver la cabeza y apagándolo.
Aaron no contestó,solo soltó un bufido. Diego se levantó y mientras le tiraba la almohada a su compañero, que no se movía de la cama, cogió el uniforme y se metió en la ducha, con mucho sueño, el agua resbalaba por su cuerpo, le despertaba la mente. Enseguida salió para dejar paso a Aaron que de mala gana empezó a desnudarse para meterse en la ducha.

Mientras, Oliver en la otra habitación buscaba su uniforme, lo encontró en un cajón del armario, echó una mirada breve a Marcus que todavía dormía.

- Marcus, hay que ir a clase ¿Piensas levantarte? - le gritó desde la ducha-

Salio del baño ya preparado y como no obtuvo contestación, no le insistió mas, cogió su móvil de la mesita, se puso la mochila y abrió la puerta de su habitación y se fue.
Justo cuando iba a llamar a la puerta de sus amigos, ésta se abrio de repente.

- Buenos dias, míralo -Dijo Aaron dirigiéndose a Diego- ¡Pareces un Mesié!
- ¡Ehh! no te pases un pelo, que vosotros vais vestidos igual -dijo Oliver riéndose mientras se ajustaba la corbata-

Llevaban unos pantalones de vestir negros, una camisa blanca con el símbolo del internado bordado, una chaqueta y una corbata azul oscura.

- Parecemos pinceles -sonrío Diego-

Diego, se encontraba mucho mejor después de confesarle a sus amigos porqué estaba en ese internado, ellos le mostraron todo su apoyo y le dijeron que estaban para lo que necesitaran, reconocían que era un golpe duro e iba a necesitar mucho tiempo y mucho cariño para aceptar y aprender a vivir con ello.

Los tres bajaron las escaleras para encaminarse a su clase, les tocaba Matemáticas, y con muy pocas ganas fueron entrando a clase.

A cinco minutos, en el Internado "Verde Esperanza" Paola y Rebeca se terminaban de vestir.

-Ehm...¿Beca sabes hacer nudos en la corbata? -le preguntó Paola mientras se subía la falda y se la abrochaba.
-Si Pao, espera un momento y te ayudo -le contestó mientras se abotonaba una camisa tan blanca como la nieve recién caída en una fría mañana de invierno.

Camila se subió la cremallera de las botas negras, y krystin ya vestida echaba un estuche fucsia a su mochila.

- Krys, me muero de sueño, que pocas ganas de ir a clase –dijo mientras se dejaba caer en la cama-
- ¿Ganas de ir a clase? Ninguna por supuesto, si es que lo de madrugar debería estar prohibido – le contestaba mientras le cogía la mano y tiraba de ella para que se levantara- vamos que Paola y Rebeca estarán ya esperándonos.

Salieron de la habitación y se cruzaron justo con ellas, sonrieron al verse todas vestidas iguales y juntas fueron a clase de Literatura,.
Llevaban una minifalda negra con pliegues y cruzada por delante, unas botas altas negras, se les veía la camisa blanca por debajo de un chaleco sin mangas de color verde con el escudo grabado que hacía un perfecto juego con la corbata también verde.


EL profesor de matemáticas explicaba los logaritmos racionales cuando de repente...

- ¿Dónde está Marcus? –preguntó dirigiéndose a la clase.

Los alumnos se miraban unos a otros y ninguno respondía.

-Está bien, ¿Quién es su compañero de habitación? –preguntó de nuevo el profesor-

Oliver levantó la mano tímidamente.

- Por favor, ve a buscarlo y dile que no puede faltar ya el primer día de clase.

Oliver se levantó de su pupitre, sin decir nada, miró a sus compañeros y salió por la puerta.

- Haber porque tengo que ir yo a buscar al borde este –se dijo Oliver así mismo-

Caminó por los pasillos, casi aislados, apenas se cruzaba algún alumno por ellos, iba derecho a su habitación, no le iba a insistir mucho mas a Marcus, si no quería ir a clase era problema de el.
De repente oyó un sonido no muy lejos de allí, alguien estaba tocando un instrumento en la sala de música, no le pillaba de paso pero la curiosidad le hizo cambiar de sentido y acercarse a ver quien era.
Abrió la puerta, y allí estaba Marcus de espaldas sin saber que Oliver le estaba observando. Se dejaba llevar por las teclas de aquel instrumento, escuchó durante unos minutos, sonaba muy bien, no quería interrumpirlo pero no tenía mas remedio.

- Oye, el profesor de matemáticas me ha mandado a que te buscara para que vayas a clase –le dijo Oliver seriamente-
- ¿Ah si? Pues muy bien, dile que no me apetece ir –le contestó sin parar de tocar-
-¿Qué pretendes con este comportamiento? Mira, llevo muchos años aquí y así no vas a conseguir nada, pero tu mismo –le dijo Oliver mientras daba un portazo y se marchaba-


Mientras Camila, Paola, Rebeca y Krystin amenizaban la clase de literatura mientras se lanzaban bolitas de papel con escritos.

Oliver regresó a clase enfadado con el comportamiento de su compañero.

- ¿Y bien? ¿Has encontrado a Marcus? – le preguntó el profesor-
-Si, me a dicho que te dijera que no le apetecía ir –contestó Oliver-
- ¿Perdona?
- Pues eso, que me a dicho...
- Ya, ya lo he oído –le cortó el profesor- ¿Dónde estaba?
- En la sala de música.
-Está bien. Siéntate en tu sitio y disculparme un momento –se dirigió a la clase-

El profesor salió por la puerta casi corriendo, era uno de los profesores con mas antigüedad en el internado y no iba a permitir que un alumno se saltara las clases de esa manera.

Sonó el timbre que indicaba que las clases habían finalizado.

-Bueno, aún vamos a tener que agradecerle a Marcus que el profesor se haya ido y no nos haya puesto deberes -dijo Aaron mientras se colgaba la mochila al hombro-
- Oliver, ¿En serio te dijo eso Marcus? -preguntó Diego-
.Si, eso me dijo exactamente, además me lo encontré de casualidad, oí música en la sala y fui a ver quien era.
- ¿Que dices?, ¿Estaba en la sala de música tocando? -se paró en seco en medio del pasillo-
- Como lo oyes, y aunque me cueste reconocerlo ese teclado sonaba bastante bien.

Después de la clase de matemáticas tenían media hora libre asi que fueron al Comedor para desayunar ya que se habían levantado tan tarde que nos les había dado tiempo a comer nada.
La mañana fue pasando muy despacio, Laboratorio de Química, Ingles...

A la hora de comer las voces invadieron el comedor.

- Por cierto Oli, que tu no te has enterado del gran notición... - Dijo Aaron lanzando una mirada pícara, mientras se servía un poco de arroz-
- Es verdad, -añadió Diego- nos lo dijeron cuando te fuiste a buscar a Marcus.
- Resulta que este año las clases de natación, van a ser con el internado "verde esperanza"
-¡Ey! Oliver espabila, que te has quedado en otro mundo -le dijo Diego riéndose mientras hacía palmas muy cerca de la cara de Oliver-
- Es que me habéis dejado de piedra chicos, es lo último que me podía imaginar -
- Si bueno eso mismo nos ha pasado a nosotros también - dijo Aarón riéndose-
- ¿Tenéis el horario a mano?¿Qué día tenemos Natación?-preguntó Oliver mientras intentaba recordarlo.
-Un momento -Diego abrió una carpeta amarilla que llevaba en la mano y sacó una fotocopia- A ver, según este papel el próximo día es ...el Miércoles, pasado mañana.

Después de tomar el chocolate, marcharon a clase de Ciencias comentando la nueva noticia, cuando entraron vieron a Marcus que ya estaba sentado.

sábado, 26 de enero de 2008

UN DIA ESTUPENDO....



Camila, Rebeca y Paola estaban tiradas en la hierba, con los ojos cerrados, en aquella mañana de Domingo.El sol estaba en lo mas alto, esperando la hora punta para comenzar a descender,la cristalina agua del río recorría un camino hasta desembocar en el mar Cantábrico que fluía continuamente, el sonido susurraba en sus mentes y las golondrinas charlaban entre ellas entonando una melodía.

- Lleváis alguna hora? - Abrió los ojos Camila mientras levantaba la cabeza-
-Si, un momento -Paola metió la mano en su bolso y sacó el móvil- Son las 14.00h
-¿Ya? -se incorporó Rebeca- si que se nos ha pasado la mañana pronto ¿no? Es que estamos tan a gusto aquí, que ni nos hemos dado cuenta.
- Uff, si que se está bien, yo por mi no me levantaba -Dijo Paola-
-Mirad -señaló Rebeca- que sola está esa chica de alli ¿no?
-Creo que es mi compañera de habitación -contestó Camila- es que cuando llegué anoche a la habitación estaba durmiendo, y cuando me he despertado esta mañana ya no estaba, asi que todavia no he podido hablar con ella.
.-¿Y si nos acercamos a saludarla? - dijo Paola mientras se levantaba-
- Genial - asintieron alegremente Rebeca y Camila-

A paso despacio se acercaron a la chica, ella estaba bastante entretenida haciendo pulseras y no se percató de que tenía compañía.

- Hola...perdona, ¿te importa si nos sentamos aquí? -Preguntó tímidamente Camila.
- Ehmm..Ah, Hola!! Si si, por supuesto, sentaos, soy Krystin -sonrió- a ti te conozco -miró a Camila- ¿Dormimos en la misma habitación verdad?
- Si, anoche te vi cuando llegue, pero como estabas dormida no te dije nada, me llamo Camila -dijo ésta mientras se agachaba para darle dos besos-
-Yo soy Paola -la saludó dándole dos besos tambien-
- Y yo Rebeca -le dijo haciendo lo mismo que sus amigas-
- Encantada, lo siento pero si me levanto se me pierden las bolitas - dijo Krystin mostrándoles lo que llevaba en la mano.
- Ohh, ¿las haces tu? -preguntó Rebeca entusiasmada-
-Si, ¿os gustan? -dijo Krystin-
-¿Estas de broma? son geniales -contestó Paola-
- Si son preciosas -apuntó Camila-
- Ays, me alegro mucho de que os gusten -Krystin sacó una cajita que contenía muchas pulseras ya hechas- Os regalo la que mas os guste.

Rebeca cogió una verde, Paola una azul y Camila una amarilla, le dieron las gracias y se sentaron con ella.

- Cuando vivía en Glasgow, todos mis amigos llevaban algo echo por mi -dijo Krystin-
- Oye ¿Y por qué estáis aquí en el internado? - Preguntó de repente Rebeca-
- EL trabajo de mis padres -contestó Paola- pero la verdad estoy muy contenta
- Bueno Paola creo que estamos igual, yo también estoy aquí por el trabajo de mis padres, ¿Y tu Camila?
-Bueno...yo....vereis mis padres se separon hace un par de meses y...bueno para no estar decidiendo con quien deberían quedarme me mandaron a este internado -contestó Camila un poco triste y dolida-

Krystin no contestaba, solo escuchaba a sus compañeras y nuevas amigas.

-Krystin ¿Tu estás aqui por el trabajo de tu padres? -le preguntaron-
-Bueno en este caso la que viaja mucho y esas cosas es mi madre, asi que cuando ella no está siempre estaba mi padre, pero no, no estoy aqui por eso.

Krystin notó como las tres clavaban su mirada en ella, esas miradas que sin hablar preguntaban.

-Veréis...yo estaba con un chico, pero mis padres, como siempre no les gustaba, no me dejaban salir, siempre me regañaban cuando me retrasaba un poco, una presión increíble, asi que un día me harté de todo y cogí algo de dinero ahorrado y me fui fuera de la ciudad con Edu, mi novio.Todo iba genial hasta que un día me desperté y estaba sola, pensé que había salido un rato, hasta que me di cuenta de que se había llevado todo el dinero y me había dejado allí tirada.

Ellas la escuchaban atentamente y de vez en cuando soltaban algún grito de asombro o palabras como "que cabrón".

- ¡¡Te dejo y se fue!! -gritó indignadamente Paola
- Y no lo fuiste a buscar? -dijo Camila enfadada-
-¿Qué hiciste cuando te diste cuenta de que estabas sola, sin dinero y lejos de tu casa? -Pregunto Rebeca con el ceño fruncido-
-Pues no tenía otra opción, llamé a casa con lo poco que tenía en mi cartera y se lo tuve que contar todo a mis padres -les aclaró Krystin-
- Y supongo que no estarian dando saltos de alegria no?? -sentenció Paola-
- Pues no y peor aun, que el trabajo de mi madre. lo ultimo que querían es que se armara un escándalo en televisión y que saliera en todos los titulares, asi que me trajeron directa aquí
-Vaya tela, es que la gente es.... -refunfuñó Rebeca-
-Yo alucino, ¿y no has sabido nada de ese cerdo desde que pasó eso? -dijo Camila con rabia-
- Nada, se marchó con todo y no le he vuelto a ver, pero sinceramente prefiero olvidar todo y no saber nada de el, y mucho menos verlo - las contestó Krystin mientras hacía un nudo en una pulsera que acababa de terminar.

Las cuatro nuevas amigas pasaron un buen rato discutiendo sobre chicos, contándose sus amoríos y sus penas por culpa de ellos.

-Yo me enamoré perdidamente de mi profesor de gimnasia -dijo Paola mirando al cielo como recordándolo-
- ¿En serio Paola, y te liaste con el? -le preguntó Camila-
- Que va, si estuvo solo un mes porque estaba cubriendo una baja -le contestó mientras la cambiaba la cara-
- Bueno, a mí me paso con mi vecino, pero nunca me hizo caso -dijo Rebeca-
-Uys,chicas mejor vamos a dejarnos de esas cosas que será por falta de hombres..., por cierto ¿os habéis fijado en esos tres que estaban esta mañana aquí?
- ¿Aquí Camila? ¿habéis visto chicos aquí? aunque bueno yo ya paso de todos - Protestó Krystin
- Como para no verlos... -sonríeron Rebeca y Paola-
-Venga Krystin, no te desanimes que has tenido mala suerte -le animó Camila poniéndole un brazo sobre los hombros.
- Eh eh..vale ya, que nos desviamos -dijo Rebeca mientras se acomodaba en un tronco- pues krystin resulta que esta mañana estábamos en la puerta y salían tres chicos guapísimos.
-Deben ser del internado "Trópico Azul", es que en cuanto me enteré de que iba a venir aquí estuve indagando por internet todo y hay un internado de chicos a escasos minutos de aquí -les informó Camila.


El mediodía fue pasando, y las chicas fueron de vuelta al internado, fueron primero por el comedor y tomaron algo de comer, se entretuvieron muchísimo gastándose bromas y bebiendo zumo de naranja, al terminar, decidieron dar una vuelta por el internado para ver sus instalaciones, primero estuvieron en la biblioteca, curiosearon infinidad de libros, fueron a la sala de música y Krystin no puedo evitar coger una guitarra acústica de color madera clara que estaba apoyada en un soporte y punteó el principio de una canción.

- Toco el bajo -confesó Krystin emocionada-

Las chicas escucharon a Krystin en silencio, reconocieron la canción enseguida, "My Girl" de la banda sonora de la película "Mi Chica" y en breve Rebeca, Camila y Paola comenzaron a chasquear los dedos al mismo tiempo que tarareaban la canción.

"I guess, you’ll say, What can make me feel this way? My girl (my girl) my girl Talkin’ ’bout my girl"

Cuando Krystin paró de tocar se miraron todas sorprendidas de lo bonita que había quedado la improvisación.
- Anda, si nos quedó genial -dijo Camila fascinada aún-
Dejaron la guitarra acústica en su soporte y salieron del aula de música.
El sol había desaparecido tras las montañas, el cielo estaba oscuro y las estrellas empezaban a mostrar su belleza.
-Chicas mañana es lunes -dijo Rebeca con tono de fastidio-
-Uff si, deberíamos acostarnos pronto -apuntó Paola que tampoco le hacía ninguna gracia después del maravillo día que habían pasado juntas-
-Pues si, porquesi no mañana no me levanto ni con una grúa - río Krystin-
-Ni con una grúa ni con bombas, asi que, que no se nos olvide ponernos el super uniforme - dijo Camila riéndose con ganas-
Las cuatro amigas subieron las escaleras que dirigían a las habitaciones y en la esquina del pasillo se despidieron hasta la mañana siguiente.

jueves, 17 de enero de 2008

UN COMPAÑERO CON MUCHO QUE CONTAR



Los destellos de sol que se filtraban por la ventana despertaron a Aaron, de un sueño largo y profundo, anoche se quedó dormido muy tarde, cuando llegó a su habitación no podía dejar de pensar en las misteriosas chicas que habían visto, sacó los brazos por encima de las sábanas, se incorporó en la confortable cama y echó una mirada a la habitación. Pasaron unos minutos hasta que se dio cuenta de que un chico dormía en la cama de al lado, estaba de espaldas.

Salió de la cama, llevaba puesto unos pantalones de color rojo, eran cortos, había dormido sin camiseta, asique en su desnuda espalda se habían marcado las arrugas de las sábanas, pasó por delante de la cama de su nuevo compañero, solo se le veían unos centímetros de un pelo corto y castaño claro.

Entró en el aseo, se desnudó y se metió en la ducha, la presión del agua fría sobré su cuerpo lo despertó, adoraba las duchas frías, salió rápidamente envuelto en una minúscula toalla y se vistió, eligió una camiseta verde de manga corta con el número 3 en la espalda y unos pantalones anchos con bolsillos en las rodillas, caminó de puntillas por la habitación, seguramente su compañero llegó bastante tarde y no quería despertarlo, asi que sin hacer mucho ruido salió de la habitación y seguidamente traqueó en la habitación de al lado.

-¿Qué quieres? -le dijo Marcus abriéndole la puerta-
-¿Está Oliver? -Preguntó Aaron clavando sus ojos en los de Marcus-
-Está en la ducha -le contestó dejando la puerta abierta y sentándose en el ordenador-

Aaron se sentó en la cama de Oliver, el silencio le resultaba incómodo, por suerte Oliver salió del aseo, llevaba una toalla atada a la cintura y todavía le resbalaban algunas gotas de agua por el cuello, pecho y espalda.

-Buenos días madrugador -le dijo Oliver al mismo tiempo que le chocaba la mano-
-Buenos días Oliver, porque el sol me daba en la cara si no, no me levanto, ¿vamos a desayunar?
-Dame 5 minutos que me vista y nos vamos -le respondió Oliver mientras entraba en el baño-

Antes de que pasaran los 5 minutos los dos salían de la habitación.

-Oye, espera que me acabo de dar cuenta de que no he cogido el móvil - dijo Aaron mientras metía la llave en la cerradura de su habitación -Por cierto ya tengo compañero de habitación.
-¿Ah si? ¿y que tal es? -preguntó Oliver-
-Pues no lo se porque estaba dormido cuando yo me levanté.

Al mismo tiempo que ellos entraban a la habitación y cerraban la puerta, se abrió la del baño.

-Hola, soy Aaron tu compañero de habitación.
-Y yo Oliver de la habitación vecina -dijo sonriendo-
-Hola chicos -les tendió la mano- Yo soy Diego.
-Oye Diego -dijo Aaron mientras cogía su teléfono móvil -¿te apetece venirte a desayunar con nosotros?
- Lo siento, pero no puedo, voy acercarme a ver a mi hermana, para preguntarle que tal ha pasado la noche.
-¿Tu hermana? ¿Está aquí? -preguntó Oliver mirando a Aaron que tenía la misma cara de confundido que él.
-No no, aquí no, está en el internado "Verde Esperanza"
- ¿Y eso está a muchos Kilómetros? -dijo Aaron-
- ¿Kilómetros? pero si está ahí detrás -respondió Diego señalando con la mano-
-Un momento, ¿Nos estás diciendo que el edificio de anoche es un internado de chicas? - preguntó Oliver-
-Umm pues no lo se, pero supongo que si, porque por aquí no hay nada mas.
-Un internado de chicas....quién nos lo iba a decir a nosotros, y por qué no te vienes a desayunar y luego si quieres te acompañamos? - comentó Oliver-

Diego asintió, asi que fueron a desayunar al comedor, había leche crema de cacao ,zumo de piña, uva, melocotón y fresas, manzanillas, te de vainilla, menta, frambuesa, canela y mil sabores mas, también había mermelada para elegir y tostadas de pan.

Mientras llenaban el estómago Oliver y Aaron le contaban a Diego la aventura de la noche anterior.

-¿Y os dejaron salir a media noche? -preguntó Diego-
-Bueno si no nos pillan si que nos dejan -dijo Aaron riéndose mientras se untaba mermelada de melocotón en una tostada-
-Es que nosotros llevamos muchos años aquí dentro y nos hemos tenido que buscar la vida -dijo Oliver- Tenemos una llave de una de las puertas traseras que siempre esta cerrada, asi que por esa zona nunca hay nadie.
-Si, nos costó mucho tiempo y muchas charlas con el conserje, pero en un descuido conseguimos quitársela y nos acercamos al pueblo para hacer una copia -dijo pícaramente Aaron-

Diego no pudo evitar reírse y sentirse agusto con sus compañeros, la mandíbula se le desencajó, y él se lo notó, hacía mucho tiempo que no se reía, que no sentía un momento de alegría, que no tenía un recuerdo bonito y sobre todo, hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie.

-Diego ¿Te pasa algo? -Preguntó Oliver-
-Ehh? Perdonad, no no, tranquilos me quede pensativo -sonrío- ¿vamos a buscar a mi hermana?

Asintieron con la cabeza, se levantaron de la mesa, y salieron del internado.

El sol lucía alto en el cielo, regalando una temperatura cálida que invitaba a salir a pasear por lo alrededores, una ligera brisa hacía el paseo hasta el otro internado mas agradable, las mariposas revoloteaban y las golondrinas se posaban en las ramas de los árboles.

-Pues si que esta cerca, anoche con tanta niebla ni lo vimos ¿verdad Oli? -Dijo de repente Aaron-
-Si además, cuando vinimos anoche parecía que estaba mas lejos.
-De noche todos los gatos son pardos, chicos -contestó Diego sonriendo mientras buscaba a su hermana entre tantas chicas-
-¿Ves a tu hermana Diego?
-Umm de momento no, hay tanta gente...-Seguía mirando- ¡¡Mirad!! Ahí está -exclamó-

Diego cruzó la puerta, Oliver y Aaron le siguieron un par de metros hasta que una chica, delgada, alta y con los mismos ojos que Diego, se levantó de un banco en el que habían dos chicas mas con las que estaba hablando, y sin decir una palabra le abrazó.

-¿Cómo estás Angela? - preguntó su hermano-
-Los echo mucho de menos -dijo mientras se limpiaba las lágrimas-
-Ya, ya lo sé, yo también -dijo abrazándola de nuevo intentando reprimir el llanto- Ya sabes que tenemos que ser fuertes, me tienes a 3 minutos y cuando necesites cualquier cosa, solo me tienes que llamar.
Angela no le contestó, sabía que tenía a su hermano para lo que le hiciera falta, sacó un pañuelo de su bolso y se limpió los ojos llorosos.
-¿Son amigos tuyos? -señaló Angela-
-¿Eh? si, él es mi compañero de habitación Aaron, y él es Oliver de la habitación de al lado.

Sonrieron tímidamente ante la escena que acababan de ver, no entendían nada, Angela les devolvió la sonrisa.

-¿Necesitas algo? -Preguntó su hermano-
-No, nada .Solo necesitaba verte, te puedes marchar si quieres, yo me quedo con ellas -dijo mientras miraba a las chicas que habían en el banco-

Se volvieron a abrazar y Diego se reunió con sus amigos. Aaron y Oliver se miraron sorprendidos cuando se dieron cuenta de que las chicas que habían visto la noche anterior estaban en la puerta del Internado "Verde Esperanza".

Pasaron justo por delante de Rebeca, Camila y Paola, los cinco se observaron mutuamente, ellos porque ya las habían visto antes y ellas porque les parecía raro ver a tres chicos en su internado. Diego se dio cuenta de que se había adelantado y miró hacía atrás, lo único que pudo acertar a ver fueron unos ojos azules, los de Camila, que le miraban, enseguida apartó la vista, y haciendo una señal a los chicos, los tres siguieron caminando, y a medida que se iban alejando, Aarón y Oli no podían evitar ir girando la cabeza hasta que las siluetas de las chicas fueron siendo cada vez mas borrosas.

Una vez estaban cerca del Internado, y con la mente mas clara, no pudieron evitar observar a su nuevo amigo y vieron como de los ojos de Diego una lágrima surgía, haciendo que el color verde de sus ojos fuera mas intenso. Aaron que iba a comentar algo sobre las chicas, cambió de opinión enseguida.

-Diego, si nos quieres contar que te pasa, nosotros te vamos a escuchar -le dijo-
-Si, aunque nos hayamos conocido hace un par de horas, eres el compañero de habitación de mi mejor amigo, creo que nos vamos a ver mucho las caras - añadió Oliver-

Se limpió los ojos con las manos. Y por primera vez, estaba preparado para hablar de lo que tanto dolor le causaba a su pobre corazón.

-Chicos, -comenzó a decir Diego mirándolos- yo he venido a "El Trópico azul" y mi hermana a otro internado, porque hace poco mas de un mes, nuestros padres... -desvió la mirada- sufrieron u-un accidente de avión y murieron -la última palabra se perdió en el ahogo de las lágrimas-