
Era un caluroso día de verano.
Las nubes se destacaban en el inmenso azul del cielo.
El sol las atravesaba sin esfuerzo ninguno, caracterizando todo a su paso.
Un extraordinario avión azul surcaba el cielo dejando una cola de humo difícil de distinguir de las esponjosas nubes blancas.
Inesperadamente, el sol se escondió, el calor se convirtió en frío, el cielo cada vez era mas tenebroso, la niebla abrazó todo a su paso y el avión sin motivo alguno aparente, perdió el equilibro, comenzó a tambalearse hasta que empezó a descender de manera forzosa y se estrelló contra el empedrado del suelo.
Sus ojos se abrieron, la visión era turbia, no sabía si era por las horas que llevaba durmiendo o por que de ellos afloraba un sin fin de lágrimas retenidas. Parpadeó levemente y comenzaron a caer, naciendo de sus ojos, rozando su nariz, los labios, la barbilla, hasta que expiraba en su camiseta.
Se quedó mirando un punto de la habitación, las lágrimas le recorrían el rostro en silencio, se sentía vacío, durante casi 3 meses y medio había intentado hacerse a la idea de que su vida había cambiado, de que nada iba a volver a ser como antes, pero no podía.
Diego intentaba ser fuerte, por su hermana, por sus nuevos amigos, incluso por él mismo, pero el muro que había intentado construir en este corto período de tiempo se le había derrumbado con un maldito sueño.
Se limpió la cara con las mangas del pijama, no le sirvió de nada, había estado tanto tiempo intentando ser feliz en su nueva vida y reteniendo lágrimas, que por más que se limpiaba volvían a brotar.
Miró a su alrededor, apenas podía distinguir la imagen borrosa de Aaron, pero por las respiraciones acompasadas notó que todavía dormía.
Retiró las sabanas blancas hacia un lado de la cama, se levantó tambaleándose hacia los lados,y con esfuerzo consiguió quitarse la camiseta, volvió a limpiarse las lágrimas silenciosas que seguían deslizándose por toda su cara.
Soltó un leve suspiro.
Con la camiseta arrugada en la mano entró en el aseo, abrió el grifo de la ducha y se quitó los pantalones para ducharse, pero en el último momento cambió de opinión y metió la cabeza debajo del chorro, el agua fría le daba punzadas, cuando sus pulmones se encogieron por la falta de aire la sacó salpicando el suelo.
Los músculos del estomagi se movían aceleradamente, mientras que los pulmones volvían a su tamaño normal.
Se miró en el espejo secándose con una toalla la cara.
Se le hacía raro notarse el rostro seco, aunque fuera por escasos minutos.
Mas lágrimas de dolor y angustia le invadieron, se vistió apresuradamente, hacía un poco de frío, pero el sentía calor, demasiado para el clima que ambientaba los alrededores del internado.
Sigilosamente cogió su móvil y salió de la habitación.
Los pasillos estaban solitarios, el internado dormía, no sabía la hora que era, pero por el ambiente tan tranquilo, parecía muy temprano.
El sol todavía estaba bajo, y una ligera brisa fruto del cercano Otoño agitó el césped.
Diego, cabizbajo salió al exterior, caminó unos metros en dirección al bosque, estaba tan metido en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que unos ojos le seguian con la mirada.
Camila estaba recostada en un árbol, se había despertado pronto y había decidido dejar dormir a sus amigas, asi que cogió una libreta y un boli ,para ir a dar un paseo mañanero de los que tanto disfrutaba y aprovechar para componer la canción, no sabían como lo habían conseguido pero la profesora de Música había cedido a darles mas tiempo para hacer el trabajo que les había mandado.
Por un momento perdió toda atención en el pentagrama, sus ojos solo podían mirar a Diego.
JO-DER.
Así no hay quien se concentre para componer nada.
¿Qué se le habrá perdido un sábado a las 8:30 de la mañana por aquí?
Debería estar prohibido que se paseara a estas horas con ese cuerpo…
Al final va ser buena idea la de haber madrugado, solo por ver sus andares con elegancia.
Y los músculos taaaaan definidos que se dejan ver por la manga semicorta de su camiseta.
Verde, tan verde como sus ojos
Son como dos esmeraldas pulidas con delicadeza.
¿Por qué brillan tanto?
Al igual que sus labios tan dulcemente deseables...
Diego absorbió por la nariz el lamento sin dejar que el sollozo aflorara su piel de nuevo.
Camila decidió seguirle un par de metros por detrás de él.
Se internaron en el bosque, y ella seguía con sus pensamientos
Pantalones piratas, blancos, tan ajustados, ideales para hacer deporte,
le sientan demasiado bien...
¿Dónde irá?
Me imagino que no está bien seguirle a escondidas...quizá debería decirle algo.
Ummm...seguro que me bloqueo en cuanto me mire a los ojos.
No puedo.
El sol comenzó a iluminar el bosque y a traspasar las desnudas ramas de la mayoría de los árboles.
Diego se paró de repente, alzó la vista al cielo, se quedó observando unos segundos bastante largos.
Camila extrañada también lo hizo pero no vio nada que le llamara la atención.
Aun seguía mirando a las nubes, cuando se dio cuenta que Diego había comenzado a andar, ella aceleró el paso y de vez en cuando echaba una mirada desconcertada al cielo.
Diego se detuvo de nuevo pero esta vez fue para sentarse a la orilla del río.
Fijó sus ojos en la espumosa agua que serpenteaba entre las rocas.
Reaparecieron.
Sin poder remediarlo, y sin hacer ningún esfuerzo, volvieron a emanar unas frías gotas, esta vez acompañadas de un suave suspiro y alguna que otro sollozo.
Camila lo miró, no le veía la cara pero no le costó emasiado esfuerzo en deducir que estaba llorando, sin saber porqué avanzó un par de pasos, sin quitarle la vista de encima.
Me gustaría escucharle, tranquilizarle, abrazarlo.
Por otra parte...
No debo interrumpirle, si a venido hasta aquí solo, es porque necesita intimidad, y aunque una parte de mi me está diciendo que me acerque, la otra que de media vuelta.
Si, va a ser lo mejor.
No se porque llora, y si, me gustaría saberlo.
Pero en un momento así una persona solo quiere estar sola.
Camila totalmente apenada dio media vuelta.
Giró la cabeza por última vez para ver a Diego, y melancólica siguió caminando de vuelta al internado.
Diego seguía mirando el arroyo del agua, tal vez ni siquiera se fijara en el, tan solo mantenía su vista fija en un punto sin moverla.
Su mente comenzó a rememorar momentos.
Un abrazo de su madre
Una sonrisa de su padre
La comida de Navidad
El avión, el avión, el avión...
Cuando le dieron la fatídica noticia, el momento de contársela a su hermana pequeña...
Abrazos, abrazos y mas abrazos.
-Maldito avión, maldito día, maldito viaje.
Diego no sabía como iba a superar este sufrimiento que le estaba dejando el alma vacía, no sabía como iba a salir de todo esto sin hundirse.
Como iba a asimilar que la vida de sus padres se había apagado sin avisar...
Le vino a la mente sus amigos, una media sonrisa leve le perfiló un lado de los labios, al mismo tiempo que elevó la cabeza al cielo y aspiró el aire y las lágrimas.
1 comentario:
FLI-PAN-TE!!!
Me habeis dejado alucinada. No se como una entrada como esta no esta entre la mejor literatura de nuestros dias. EN serio. Me ha encantado. Sobre todo acompañando la lectura con esa cancion...
He sentido todo lo que estaba viviendo Diego. Joder! casi lloro!!!!
Me ha dado mucha penita de mi pobre ninio ;_____________;
Creo que no deberia estar mas tiempo solito *lalalala* vamos, alguien deberia hacerle compañia *silbo* xD
En serio, es la mejor de todas las que he leido en todos los blgs del mundo. Buen trabajo nenas!
SEGUID ASI!!!! ^^
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