viernes, 29 de febrero de 2008

NOCHE DE TRAVESURAS


La noche caía, no se divisaba ni una nube, las estrellas se apreciaban como pequeñas lagunas diminutas en el cielo oscuro y la media luna estaba situada en medio del cielo.
Su brillo plateado daba un aspecto ceniciento al río.
La oscuridad pesaba, porque hacía calor, era raro porque estaba empezando a refrescar.
El silencio estaba presente, solo se oía el ruido de una ardilla que merodeaba por la zona, seguramente buscando algo de comer, pero fue interrumpido por unas voces sonrientes.

-Hace una noche perfecta -dijo Aaron-
-Exacto, no se puede desperdiciar esta temperatura -apuntó Oliver sonriente-
Por lo visto ya se le había pasado el "mal humor" de la competición de natación.
-Chicos, ¿De verdad que habéis hecho esto ya mas veces? -preguntó Diego aún no muy convencido de bañarse en el río.
-Baah, estamos mas que hartos de hacerlo -sonrío Aaron-

Cuando llegaron a la orilla, Oliver y Aaron enseguida comenzaron a quitarse la ropa mientras Diego los miraba sorprendido.

- ¡Diego! no te lo pienses mas, el agua nos espera -le gritó Oliver-

Camisas, corbatas, pantalones, ropa interior... fueron cayendo al césped, Diego que no estaba acostumbrado a tal cosa los imitó sonriendo.

Aaron y Diego fueron los primeros en saltar..

- Ooh el agua esta tremendamente buena - dijo Aaron mientras salpicaba a Oliver-
- Vamos tío, tírate porque si vamos a por ti será peor -gritó Oliver que intentaba pillar a Aaron para hacerle una ahogadilla-
- Está bien chicos, vosotros lo habéis querido -Diego hizo una bomba y salpicó hasta la ardilla que estaba en la otra punta-

Como tres niños jugaban incansablemente, se salpicaban, se ahogaban, buceaban, disfrutaban, estiraban los músculos tensados de pasar varias horas sentados en el pupitre...

Las marcas de aguas que resbalaban por todo sus cuerpos causaba una sensación excitantemente morbosa, deliciosa, apetecible, las siluetas al salir del agua eran sexys y seductoras, capaz de conquistar a cualquier persona.

Se sentaron desnudos a la orilla del río pero una delicada ráfaga de aire erizó sus zonas mas sensibles, varios escalofríos recorrió uno a uno el torso de cada chico mostrando una leve erección por parte de los tres, sonrieron sonrojosamente.

- Bueno esto es cuestión de bañarnos otra vez -dijo Oliver que se preparaba para tirarse al agua-
- Pues si, porque la brisa esta que se mueve de vez en cuando me está matando - sonrió Diego-
- Mejor nos damos otro baño antes de que vaya a mas -comentó Aaron entre risas con mirada traviesa-

Sin pensarlo dos veces, se dejaron caer al agua, era delicioso nadar a esas horas de las noche sin saber que nadie les iba a interrumpir la sesión, que estaban solos, que podían hablar y hacer lo que quisieran sin que nadie les dijera nada, o eso es lo que ellos se creían.


- Esto es demasiado excitante –dijo de pronto Rebeca.
- Shhh calla que nos van a ver –susurró Paola-
- Baah, no creo, por desgracia están de espaldas –sonrió Camila-

Siguieron escuchando....

- Menuda paliza nos dieron las chicas en natación -recordó Aaron-
- Pss -bufó Oliver que le cambiaba la cara-
- Venga tío, no te desanimes solo fue una carrera y ganaron por los pelos -lo animó Diego-
- Ya, pero me jode igualmente, llevo muchos años nadando, y es frustrante que me haya pasado esto- contestó Oliver-
- Que me vas a decir a mi, si te he visto nadar en pleno invierno en este río, seguro que si hubieseis salido al mismo tiempo no te hubiese ganado ni de coña.
- Joder tío es verdad, piensa que tu relevo llegó mas tarde.
- Baah, pensemos que las dejamos ganar y punto.

Oliver sonrió a sus amigos bromeando por la frase, pero ellas no lo pudieron ver ya que estaban de espaldas.

- ¿Que nos dejaron ganar? Serán Idiotas.. -dijo molesta Paola-
- Desde luego que lo son, ganamos porque fuimos mas rapidas que ellos -gruñó Camila-
- Chicas…se me está ocurriendo una idea un tanto…¿perversa?

La mirada de Krystin era demasiado tentadora como para dejar en el olvido la conversación, cuando en la piscina escucharon que iban a salir esta noche y ellas decidieron hacerlo tambien.

- ¿Qué pretendes Krystin? ¿Una orgía en el río? –Camila la miraba tapándose la boca con las dos manos intentando que su risa no fuera demasiado escandalosa.

Rebeca, Paola y Krystin estaban rojas de aguantar la risa para que no las oyeran.

- Va va, cuéntanos tu super idea –dijo Paola como pudo entrecortando las palabras a causa del ataque de risa que le había dado-
- Eso, dinos que se te a ocurrido, aunque lo de la orgía… -Rebeca se quedó pensando con una sonrisa-
- A ver chicas, que nos estamos desfasando ya - dijo Krystin intentando ponerse seria, cosa que no logró- pues se me había ocurrido que cuando salgan del agua…

El murmullo pasó a ser un susurro en medio de la noche, que apenas era audible excepto para ellas.

Las alumnas del internado “Verde Esperanza” salieron de su escondite mientras los chicos estaban de espaldas, pero no debían hacer mucho ruido, todas sabían lo que tenían que hacer.
Sigilosamente fueron recogiendo la ropa tirada en la hierba, y fueron dándoselas a Paola que las esperaba un poco mas lejos, ella con habilidad se iba subiendo a los árboles y una a una fue colgándolas de las ramas, abajo sus amigas se retorcían de la risa. Paola intentaba no reírse porque si no podía perder el equilibrio, y les lanzaba miradas asesinas, desde arriba la vista la descentraba por momentos y una vez hecho el trabajo acrobáticamente y sin hacer ruido descendió del último árbol.


- Oye chicos, ¿Qué os parece lo de Marcus y la chica? –preguntó Diego dejándose hundir hacia el fondo-
- Pss… no sé, lo único que te puedo decir es que compartir habitación con el es un castigo – refunfuñó Oliver-
-Tío, el día que se ponga pesado te cuelas en nuestra habitación que te hacemos hueco como sea –le dijo Aaron-
- ¿Por qué no se lo preguntamos a ellas en la próxima clase? – preguntó Diego-
- ¿Y tu crees que nos lo dirán? –pensó Aaron-
- Es que si no hacemos la prueba no lo vamos a saber, además no parecen malas personas... – Le respondió Diego-
- Lo que si sé, es que buenas nadadoras si que son – recordó Oliver-

Las chicas escucharon las últimas frases....

- Si claro, ahora lo dicen -susurró Paola-

Cuando vieron que se decidían a salir ...literalmente volaron de allí.

- Ehmm…¿Es costumbre que cuando salgáis del agua la ropa no esté donde la hemos dejado? –preguntó Diego mirando a todos lados.
- ¿Cómo va a ser costumbre?, en la vida nos ha pasado esto – dijo Aaron sorprendido-
- Esto es un cuadro…¿Se la habrán llevado los elfos del bosque? –dijo Oliver intentando no perder el humor.
- Pues los elfos han tenido que escalar un poco – señaló Diego a un árbol-

Se sentaron en la hierba.

- ¿Qué hacemos? no podemos volver al trópico desnudos - pensó Diego
- No, eso está clarísimo, si nos ven nos ganamos la expulsión fijo -dijo Aaron
- Aaron, siempre dices lo mismo -sonrío Oliver- piensa en todas las que hemos liado y todavía seguimos aquí.
- Buff...vosotros lo que tenéis es un peligro tremendo -los miró Diego- a ver tenemos que escalar, no hay que darle mas vueltas.

Se levantaron y cada uno fue subiendo a un árbol distinto, no era mucha la altura, pero ninguno de los tres se libró de un buen conjunto de arañazos y rozaduras muy rojas repartidos por todo el cuerpo, pero donde mas se amontonaban eran por los brazos, las piernas y por la espalda.

- Parece que nos hemos peleado con un oso -se quejó Oliver-
- Será con un gato -le dijo Diego-
- Yo creo que será con un oso por lo menos, porque vamos como cristos - apuntó Aaron que no dejaba de rascarse-
-Oye tío para de rascarte que se te va poner el culo de un mono - le dijo Oliver mientras el mismo se rascaba sin darse cuenta-
- Ehh, se puede saber que os pasa con los animales, ¿Ahora tenemos culitos de mandriles? -sonrío Diego-
- Pero ¿Quien narices nos habrá echo esto? - preguntó Aaron-
- Pues...no tengo ni idea, con lo bien que lo estábamos pasando en el río.... - contestó Diego
Se vistieron lentamente, los picores de la resina de la corteza de los árboles les estaba desquiciando y volvieron al internado a hurtadillas y en silencio para no despertar a nadie.

sábado, 16 de febrero de 2008

CLASES DE NATACION



Estaba siendo una semana bastante dura, los deberes comenzaban a amontonarse y había que dedicarles mucho tiempo.
La clase de Filosofía se estaba haciendo aburrida y eterna, parecía que nunca iba a terminar, y los chicos comenzaban a acomodarse en la mesa con la cabeza apoyada en la mano de modo que si pasaban mucho tiempo asi podrían quedarse dormidos.

Por fin sonó el timbre que daba por terminada la clase, la mayoría de los alumnos tenían los libros ya cerrados y guardados en sus respectivas mochilas.
Fueron saliendo en fila de la clase, cada uno pasó a su habitación a recoger la bolsa de deporte, se reunieron todos en la puerta y marcharon juntos a la doble clase Natación.
Por el corto camino, los chicos hablaban de lo mismo, que este año la clase de Natación iba a ser compartida.
Al llegar al pabellón las chicas ya habían entrado y estaban sentadas en los banquillos alrededor de la piscina olímpica, se miraban mutuamente, muchas miradas empezaron a entrelazarse y algún murmullo comenzaba a brotar.

-Buenos días a todos,-dijo el profesor- os voy a explicar un poco como van a funcionar las clases en Natación este año, cuando lleguéis iréis todos a los vestuarios, ahí tenéis taquillas para todos, podéis dejar los abrigos, los bolsos y todo lo que hayáis traído, a la derecha están las duchas de las chicas y a la izquierda la de los chicos, os cambiareis y pasaréis a sentaros aquí mismo.
Donde os haré una explicación de la clase, tomareis unos apuntes y ya pasaremos al agua.
Y otra cosa antes de que se me olvide, todos los que llevéis el pelo largo recogéroslo con una cinta.
Bien, si no tenéis ninguna pregunta podéis ir pasando a los vestuarios.

Fueron eligiendo las taquillas y dejando todos sus objetos personales: como los anillos, pendientes, cadenas...
Cogieron sus cosas para cambiarse la ropa por el traje de baño. Los chicos doblaron a la izquierda y las chicas a la derecha, a los 10 minutos como mucho fueron saliendo, ellas llevaban un trikini olímpico verde de una tonalidad oscura, la mayoría de chicas se habían recogido el pelo con un moño estilo bailarina y ellos llevaban un bañador slip azul mar brillante.
Uno de ellos se separó del grupo para acercarse a donde estaban Camila, Krystin, Rebeca y Paola.

- Hola Marcus -le dijo Krystin mientras se acercaba a el para saludarlo-
- Hola -sonrío- quien nos iba a decir que nos encontraríamos en tan pocas horas.
- Si, es verdad, vamos a la misma clase.

Las chicas miraban a Krystin, mientras comentaban entre ellas, que ese debía de ser el chico que conoció cuando fue a recoger el recado de la clase de Laboratorio.

Ellos miraban a Marcus sorprendidos.

- Míralo -dijo Oliver - pero si el borde sabe reírse también.
- Pues por lo visto, habla con la amiga de las chicas que vimos a través de la ventana –comentó Aaron con una mirada seria-
- A lo mejor son familia –dijo Diego mientras le daba una punzada el corazón al recordar a sus padres-

- Venga chicos, dejaros de charla, coger una tabla y lanzaros al agua –anunció el profesor-

Los alumnos obedecieron y fueron saltando, el agua de la piscina rompió la calma mientras se mezclaban los chicos y chicas, miradas furtivas se cruzaban, se buscaban, se conocían.

EL profesor apareció con una pelota.
- Agruparse todos juntos en el centro de la piscina, os voy lanzar la pelota y tenéis que ir pasándola sin que caiga al agua, así estirareis todos los músculos.

El profesor lanzó la pelota, iba pasando de una manos a otras, procurando que no cayera al agua, les sentaba genial moverse después de estar tanto tiempo sentados, pasaron unos minutos, riéndose, saltando, salpicándose, hasta que el profesor hizo sonar su silbato.

-Muy bien chicos, se nota que estáis en forma, ahora que ya habéis calentado, quiero que hagáis unos largos por la piscina, para ver que tal se os da nadar, salir en grupos de cuatro.

Fueron saliendo los grupos, Aaron, Oliver y Diego subieron los tres, Marcus que ya estaba fuera se unió a ellos, Oliver le echó una mirada fría, pero Marcus no le hizo ni caso. Se prepararon para saltar de cabeza al agua, ninguno de los cuatro se dieron cuenta de que, las amigas del verde esperanza los miraban.

- Nenas, son ellos, son los que estaban en la puerta del internado -dijo Rebeca tan flojo que apenas se le oyó-
- Ooh, es verdad, son ellos!!! -Contestó Camila, que no le importó hablar mas alto-
- Oye krystin -dijo Paola- y ese, es el tal Marcus que nos dijiste ¿no?
- Si, ese es, pero vamos que no me iba a imaginar yo que íbamos a la misma clase -contestó Krystin con una risa nerviosa-

Estaban tan concentradas hablando que no se dieron cuenta de que les tocaba, el profesor se les acercó, era joven , no tendría mas de 20 años.

- Chicas, venga os toca -

Ellas se miraron sonriendo, toda la clase estaba pendiente de ellas, pero sobre todo los chicos que una noche, la noche del primer día de clase las observaron a través de una ventana.

- Entonces, son ellas las chicas que me decíais que visteis.... -rompió el hielo Diego-
- Así es, que casualidad. Ellas son las que vimos el primer día que nos escapamos del internado- Contestó Aaron sin quitarle ojo a una de ellas.
- Son muy guapas las cuatro -dijo Diego riéndose con ganas mientras observaba a sus amigos que estaban casi con la boca abierta-

- Perfecto -dijo el profesor- no os voy a insistir mucho hoy por ser el primer día, asi que lo último que quiero que hagáis, son unas carreras de relevos chicos contra chicas, y después tendréis el resto de la clase libre.

Una chica pelirroja con un moño trenzado que se llamaba Beatriz se preparaba para saltar y comenzar la carrera, a su lado estaba Miguel, pelo castaño claro y ojos grises, los dos se miraban mutuamente muy serios, el profesor hizo sonar su silbato, ellos saltaron y comenzaron a nadar, al principio solo se oía el chapoteo, pero la fila que esperaba para nadar se iba haciendo cada vez mas pequeña y el grupo que ya había corrido cada vez mas grande, y los gritos de ánimo inundaron el pabellón.

Paola esperaba a que su compañera llegara para saltar, a su lado, Oliver la miraba a ella y miraba su compañero, venían demasiado igualados.
El alboroto de sus compañeros, a los que apenas se les entendía lo que decian, los hizo sonreir a los dos por un segundo.
Cuando la compañera de Paola llegó, ella no dudó en saltar, pues Oliver lo hizo a los pocos segundos después, Paola nadaba lo mas deprisa que podía, y en algún giro de cabeza veía como su compañero estaba al lado suyo, ella adoraba el deporte, el también, los dos lucharian por llegar el primero.
La meta se acercaba cada vez mas, se adelantaban por momentos, los amigos y compañeros de ambos saltaban emocionados al ver lo igualados que iban, el profesor estaba muy sorprendido por la competitividad que fluía por parte de los nadadores y los que ya habían participado.

Lo consiguió, llegó antes, solo los separaron un par de segundos muy escasos, pero era una carrera y ya había ganador.

Camila, Rebeca y Krystin se lanzaron al agua para felicitar a Paola que había conseguido llegar primero, y gracias a ella el grupo de las chicas había ganado.

-Muchas gracias chicas, creí que no lo iba a conseguir -dijo respirando muy hondo rodeada de mucha gente-

-Tremenda carrera habéis organizado, parecía una final de competición, había mucha tensión entre los dos últimos participantes pero al final logró ganar Paola. Muchísimas felicidades chicas por la victoria.

Ella buscaba con la mirada a su contrincante, lo encontró, hablaba con sus amigos, con los que estaba las pocas veces que se habían visto, se le veía abatido, le dijo algo a ellos y se acercó a Paola.

-Enhorabuena, llegaste primera -le tendió la mano-

Su tono de voz seco, hizo comprender a Paola que no le había echo mucha gracia que le ganara.

-Gracias, pero ha sido por muy poco, me has adelantado muchas veces - le contestó ella que le respondía su gesto con la mano-

- A ver por favor, atenderme un momento, la carrera se alargó bastante, asi que si queréis podéis ir pasando a las duchas para cambiaros -anunció el profesor-

sábado, 9 de febrero de 2008

UN CASTIGO EXCEPCIONAL



La clase de 1 de Bachiller del Internado "Azul Trópico" salía a los jardines para comenzar la clase de gimnasia, todos llevaban un chandal, la chaqueta era blanca, mientras que los pantalones eran azul claro medio.
El verano estaba llegando a su fin, y eso se notaba en el clima.

- Venga chicos, comenzar a dar vueltas al internado para calentar y a ver si consigo quitaros esa cara de sueño que tenéis todos -Dijo el profesor-

Los alumnos se miraron unos a otros mostrando pocas ganas pero empezaron a correr con un trote muy tranquilo.

En el Internado "Verde Esperanza" las chicas estaban en clase de Música.

- Os voy a poner un trabajo, me gustaría que hicierais grupos de 3 ó 4 personas, cada grupo tendrá que componer una canción con su letra, melodía y baile, tenéis el suficiente espacio en todo el internado para que nos os copiéis las unas de las otras, si necesitáis algún instrumento, tenéis la sala de música a vuestra disposición.
Ahora por favor, sacad vuestra libreta de pentagramas y vamos hacer un dictado de rítmico-melódico.


-Muy bien chicos, ahora dar una vuelta andando para reposar, por favor no os sentéis todavía seguir caminando.

Las caras de los chicos mostraban fatiga.

- Madre mía, esto es morirse, después de un verano tumbado en la playa, a ver quien tiene ganas de esto -dijo Oliver jadeando-
- Pues nos vamos a tener que poner en forma, porque esto no nos pasaba en Junio - le contestó Aaron respirando tan hondo como podía-
-Venga chicos, no seáis tan exagerados, a ver si me acompañáis a hacer deporte algún día -los animó, su cara también mostraba cansancio pero no tanta como el de sus amigos-

-Está bien, esta semana lo que vais hacer son pruebas de velocidad asi que lo que tenéis que hacer es en...

- Oye que me vino a la mente, ¿Qué habrá echo el profe de matemáticas con Markus? -preguntó susurrando Aaron-
-Ni idea pero si ha venido es por algo - le contestó Diego-
-Ya sabemos como es Don Lorenzo un...

La sirena interrumpió la frase de Oliver, la clase había terminado, y los chicos fueron directos a las duchas de los vestuarios.

- Mira que el único agua que me gusta fría es la del río, pero después de la paliza que nos han dado, hasta con cubitos me duchaba - dijo Oliver a sus amigos mientras se desnudaban y se metían en las duchas, separadas por unos biombos casi transparentes-
-Bueno, vosotros decir lo que queráis, pero donde esté un agua bien templadita que se quiten los cubitos - comentó Diego mientras intentaba regular el agua-
-Que os voy a decir yo si me ducho casi todas las mañanas con agua fría -dijo Aaron echando jabón en su esponja-

El agua les erizaba la piel, les descongestionaba hasta el último poro, sus cuerpos húmedos se reconfortaban por segundos, la sensación de bienestar estaba presente, el final de la ducha fue una guerra de bolas de espuma de jabón.

Las chicas salían de clase de Música.

-¿Qué toca ahora? –preguntó Rebeca-
-Tenemos laboratorio de Química –le contestó Paola mientras buscaba en el mapa como llegar hasta el Laboratorio-
- Menudo trabajo que nos han mandado en Música, y solo tenemos un mes, espero que la inspiración esté de nuestra parte –dijo Camila
-Pues si, es cierto, pero estoy segura de que entre las cuatro lo vamos a conseguir, y además nos va a quedar muy bien, o no os acordáis de la improvisación del otro dia, ¡Nos quedó genial! – dijo Krystin que buscaba en su mochila la bata blanca que tenían que llevar para laboratorio-

El laboratorio de Química era una habitación amplia con unas 20 mesas blancas aproximadamente, en cada una de ellas había muchos utensilios, reconocieron algunos como el Microscopio, las probetas o las gafas de protección pero otros no sabían para que servían.

-Buenos días a todos, ir agrupándose en las mesas como queráis, pero necesito que alguien me haga un favor, mi idea para la clase de hoy era analizar el Heno que comen los caballos y así, sabremos que cantidad recomendada debe comer el animal, según el pH y las vitaminas que contenga.
Me han preparado un paquete en el cobertizo, no es muy grande, pero cuando he ido a recogerlo no estaba todavía, ¿Te importaría ir a recogerlo tu misma? –dijo señalando a Krystin-

- ¿Yo? Si claro, no me importa, Paola, déjame el mapa que me guíe por fa – pidió Krystin-

Salió de la clase mirando el mapa, se cruzó con la directora y Krystin le preguntó como llegar hasta el cobertizo.

-No tiene pérdida sales del internado y caminas a mano derecha hasta que te lo encuentres, está antes de llegar al Internado “Azul Trópico”.

Krystin le dio las gracias, dobló el mapa y lo guardó en el bolsillo de su bata blanca, abrió la inmensa puerta verde forjada en hierro y siguió las instrucciones de la Directora.

El cielo estaba nublado, el clima daba los últimos coletazos al verano, las nubes eran muy espesas y no dejaban pasar la luz del sol, por las mañanas ya empezaba a refrescar un poco.

Por fin a lo lejos, divisó lo que tendría que ser el cobertizo, aceleró el paso, una cabaña bastante grande, de madera clara, con ventanas de cristal transparente.
Tomó la manivela de la puerta que se abrió fácilmente, por dentro era bastante mas grande de lo que aparentaba, habían muchísimos caballos todos en sus respectivas cuadras, Un olor muy suave a heno y una temperatura regulada por un termostato hizo del sitio un ambiente muy confortable, acarició un caballo y un movimiento inesperado detrás de ella le asustó.

- Perdona no quería asustarte –dijo una voz-
- Nada, es que estaba en mi mundo y no me di cuenta de que había alguien por aquí –le contestó Krystin- Venía a recoger el paquete de heno para la Profesora de Química.
- Pues la verdad es que yo no tengo ni idea de donde está – le dijo el chico-
-Ah, pero ¿Es que tu no trabajas con los caballos? –se extrañó Krystin-
- No no, yo estoy en el internado “Azul Tropico” pero me han castigado y tengo que limpiar a los caballos, me llamo Markus.
-Yo soy Krystin –le sonrió- verás si no te importa mucho tengo que buscar un paquete que hay preparado, ¿no lo habrás visto?
- Pues sinceramente ni me fijé, pero lo único que puedo hacer es ayudarte a buscarlo, puede ser que esté en la “oficina” –dijo Markus remarcando la palabra oficina-

Markus observó a la chica, dejó el rastrillo y se acercó a la oficina, y efectivamente allí estaba el paquete con una nota que decía “Para el internado Verde Esperanza” lo recogió y salió donde se encontraba Krystin y le entregó el paquete.

- Muchas gracias –le contestó ella- Oye y ¿Por qué te han castigado? Si se puede saber, claro.
- Bueno se puede decir, que no me apetecía ir a clase y aquí estoy limpiando a los caballos por ello.
- Vaya es que a veces cuesta muchísimo levantarse de la cama, bueno me tengo que ir que me están esperando.
-Oh, claro. Pues hasta la vista –le dijo Markus.

Krystin le sonrió y salió por la puerta, no pudo evitar volver la cabeza antes de desaparecer por la puerta. Éll la miró por última vez, la bata blanca entallada hasta las rodillas y las botas negras del uniforme le daba un toque muy sofisticado. Al fin y al cabo, el castigo no iba a ser tan malo como él pensaba.

miércoles, 6 de febrero de 2008

SALTANDOSE LAS CLASES...


A la mañana siguiente a las 8 de la mañana el "Azul Trópico" se despertaba.

En las habitaciones de los chicos había movimiento, Aaron y Diego se despertaron por el sonido infernal del despertador.
- Tío, hay que levantarse ya - Dijo Diego con voz ronca, alargando la mano sin volver la cabeza y apagándolo.
Aaron no contestó,solo soltó un bufido. Diego se levantó y mientras le tiraba la almohada a su compañero, que no se movía de la cama, cogió el uniforme y se metió en la ducha, con mucho sueño, el agua resbalaba por su cuerpo, le despertaba la mente. Enseguida salió para dejar paso a Aaron que de mala gana empezó a desnudarse para meterse en la ducha.

Mientras, Oliver en la otra habitación buscaba su uniforme, lo encontró en un cajón del armario, echó una mirada breve a Marcus que todavía dormía.

- Marcus, hay que ir a clase ¿Piensas levantarte? - le gritó desde la ducha-

Salio del baño ya preparado y como no obtuvo contestación, no le insistió mas, cogió su móvil de la mesita, se puso la mochila y abrió la puerta de su habitación y se fue.
Justo cuando iba a llamar a la puerta de sus amigos, ésta se abrio de repente.

- Buenos dias, míralo -Dijo Aaron dirigiéndose a Diego- ¡Pareces un Mesié!
- ¡Ehh! no te pases un pelo, que vosotros vais vestidos igual -dijo Oliver riéndose mientras se ajustaba la corbata-

Llevaban unos pantalones de vestir negros, una camisa blanca con el símbolo del internado bordado, una chaqueta y una corbata azul oscura.

- Parecemos pinceles -sonrío Diego-

Diego, se encontraba mucho mejor después de confesarle a sus amigos porqué estaba en ese internado, ellos le mostraron todo su apoyo y le dijeron que estaban para lo que necesitaran, reconocían que era un golpe duro e iba a necesitar mucho tiempo y mucho cariño para aceptar y aprender a vivir con ello.

Los tres bajaron las escaleras para encaminarse a su clase, les tocaba Matemáticas, y con muy pocas ganas fueron entrando a clase.

A cinco minutos, en el Internado "Verde Esperanza" Paola y Rebeca se terminaban de vestir.

-Ehm...¿Beca sabes hacer nudos en la corbata? -le preguntó Paola mientras se subía la falda y se la abrochaba.
-Si Pao, espera un momento y te ayudo -le contestó mientras se abotonaba una camisa tan blanca como la nieve recién caída en una fría mañana de invierno.

Camila se subió la cremallera de las botas negras, y krystin ya vestida echaba un estuche fucsia a su mochila.

- Krys, me muero de sueño, que pocas ganas de ir a clase –dijo mientras se dejaba caer en la cama-
- ¿Ganas de ir a clase? Ninguna por supuesto, si es que lo de madrugar debería estar prohibido – le contestaba mientras le cogía la mano y tiraba de ella para que se levantara- vamos que Paola y Rebeca estarán ya esperándonos.

Salieron de la habitación y se cruzaron justo con ellas, sonrieron al verse todas vestidas iguales y juntas fueron a clase de Literatura,.
Llevaban una minifalda negra con pliegues y cruzada por delante, unas botas altas negras, se les veía la camisa blanca por debajo de un chaleco sin mangas de color verde con el escudo grabado que hacía un perfecto juego con la corbata también verde.


EL profesor de matemáticas explicaba los logaritmos racionales cuando de repente...

- ¿Dónde está Marcus? –preguntó dirigiéndose a la clase.

Los alumnos se miraban unos a otros y ninguno respondía.

-Está bien, ¿Quién es su compañero de habitación? –preguntó de nuevo el profesor-

Oliver levantó la mano tímidamente.

- Por favor, ve a buscarlo y dile que no puede faltar ya el primer día de clase.

Oliver se levantó de su pupitre, sin decir nada, miró a sus compañeros y salió por la puerta.

- Haber porque tengo que ir yo a buscar al borde este –se dijo Oliver así mismo-

Caminó por los pasillos, casi aislados, apenas se cruzaba algún alumno por ellos, iba derecho a su habitación, no le iba a insistir mucho mas a Marcus, si no quería ir a clase era problema de el.
De repente oyó un sonido no muy lejos de allí, alguien estaba tocando un instrumento en la sala de música, no le pillaba de paso pero la curiosidad le hizo cambiar de sentido y acercarse a ver quien era.
Abrió la puerta, y allí estaba Marcus de espaldas sin saber que Oliver le estaba observando. Se dejaba llevar por las teclas de aquel instrumento, escuchó durante unos minutos, sonaba muy bien, no quería interrumpirlo pero no tenía mas remedio.

- Oye, el profesor de matemáticas me ha mandado a que te buscara para que vayas a clase –le dijo Oliver seriamente-
- ¿Ah si? Pues muy bien, dile que no me apetece ir –le contestó sin parar de tocar-
-¿Qué pretendes con este comportamiento? Mira, llevo muchos años aquí y así no vas a conseguir nada, pero tu mismo –le dijo Oliver mientras daba un portazo y se marchaba-


Mientras Camila, Paola, Rebeca y Krystin amenizaban la clase de literatura mientras se lanzaban bolitas de papel con escritos.

Oliver regresó a clase enfadado con el comportamiento de su compañero.

- ¿Y bien? ¿Has encontrado a Marcus? – le preguntó el profesor-
-Si, me a dicho que te dijera que no le apetecía ir –contestó Oliver-
- ¿Perdona?
- Pues eso, que me a dicho...
- Ya, ya lo he oído –le cortó el profesor- ¿Dónde estaba?
- En la sala de música.
-Está bien. Siéntate en tu sitio y disculparme un momento –se dirigió a la clase-

El profesor salió por la puerta casi corriendo, era uno de los profesores con mas antigüedad en el internado y no iba a permitir que un alumno se saltara las clases de esa manera.

Sonó el timbre que indicaba que las clases habían finalizado.

-Bueno, aún vamos a tener que agradecerle a Marcus que el profesor se haya ido y no nos haya puesto deberes -dijo Aaron mientras se colgaba la mochila al hombro-
- Oliver, ¿En serio te dijo eso Marcus? -preguntó Diego-
.Si, eso me dijo exactamente, además me lo encontré de casualidad, oí música en la sala y fui a ver quien era.
- ¿Que dices?, ¿Estaba en la sala de música tocando? -se paró en seco en medio del pasillo-
- Como lo oyes, y aunque me cueste reconocerlo ese teclado sonaba bastante bien.

Después de la clase de matemáticas tenían media hora libre asi que fueron al Comedor para desayunar ya que se habían levantado tan tarde que nos les había dado tiempo a comer nada.
La mañana fue pasando muy despacio, Laboratorio de Química, Ingles...

A la hora de comer las voces invadieron el comedor.

- Por cierto Oli, que tu no te has enterado del gran notición... - Dijo Aaron lanzando una mirada pícara, mientras se servía un poco de arroz-
- Es verdad, -añadió Diego- nos lo dijeron cuando te fuiste a buscar a Marcus.
- Resulta que este año las clases de natación, van a ser con el internado "verde esperanza"
-¡Ey! Oliver espabila, que te has quedado en otro mundo -le dijo Diego riéndose mientras hacía palmas muy cerca de la cara de Oliver-
- Es que me habéis dejado de piedra chicos, es lo último que me podía imaginar -
- Si bueno eso mismo nos ha pasado a nosotros también - dijo Aarón riéndose-
- ¿Tenéis el horario a mano?¿Qué día tenemos Natación?-preguntó Oliver mientras intentaba recordarlo.
-Un momento -Diego abrió una carpeta amarilla que llevaba en la mano y sacó una fotocopia- A ver, según este papel el próximo día es ...el Miércoles, pasado mañana.

Después de tomar el chocolate, marcharon a clase de Ciencias comentando la nueva noticia, cuando entraron vieron a Marcus que ya estaba sentado.