miércoles, 23 de abril de 2008

APRENDIENDO A VIVIR



Era un caluroso día de verano.
Las nubes se destacaban en el inmenso azul del cielo.
El sol las atravesaba sin esfuerzo ninguno, caracterizando todo a su paso.
Un extraordinario avión azul surcaba el cielo dejando una cola de humo difícil de distinguir de las esponjosas nubes blancas.

Inesperadamente, el sol se escondió, el calor se convirtió en frío, el cielo cada vez era mas tenebroso, la niebla abrazó todo a su paso y el avión sin motivo alguno aparente, perdió el equilibro, comenzó a tambalearse hasta que empezó a descender de manera forzosa y se estrelló contra el empedrado del suelo.




Sus ojos se abrieron, la visión era turbia, no sabía si era por las horas que llevaba durmiendo o por que de ellos afloraba un sin fin de lágrimas retenidas. Parpadeó levemente y comenzaron a caer, naciendo de sus ojos, rozando su nariz, los labios, la barbilla, hasta que expiraba en su camiseta.

Se quedó mirando un punto de la habitación, las lágrimas le recorrían el rostro en silencio, se sentía vacío, durante casi 3 meses y medio había intentado hacerse a la idea de que su vida había cambiado, de que nada iba a volver a ser como antes, pero no podía.

Diego intentaba ser fuerte, por su hermana, por sus nuevos amigos, incluso por él mismo, pero el muro que había intentado construir en este corto período de tiempo se le había derrumbado con un maldito sueño.

Se limpió la cara con las mangas del pijama, no le sirvió de nada, había estado tanto tiempo intentando ser feliz en su nueva vida y reteniendo lágrimas, que por más que se limpiaba volvían a brotar.

Miró a su alrededor, apenas podía distinguir la imagen borrosa de Aaron, pero por las respiraciones acompasadas notó que todavía dormía.
Retiró las sabanas blancas hacia un lado de la cama, se levantó tambaleándose hacia los lados,y con esfuerzo consiguió quitarse la camiseta, volvió a limpiarse las lágrimas silenciosas que seguían deslizándose por toda su cara.
Soltó un leve suspiro.

Con la camiseta arrugada en la mano entró en el aseo, abrió el grifo de la ducha y se quitó los pantalones para ducharse, pero en el último momento cambió de opinión y metió la cabeza debajo del chorro, el agua fría le daba punzadas, cuando sus pulmones se encogieron por la falta de aire la sacó salpicando el suelo.

Los músculos del estomagi se movían aceleradamente, mientras que los pulmones volvían a su tamaño normal.
Se miró en el espejo secándose con una toalla la cara.
Se le hacía raro notarse el rostro seco, aunque fuera por escasos minutos.
Mas lágrimas de dolor y angustia le invadieron, se vistió apresuradamente, hacía un poco de frío, pero el sentía calor, demasiado para el clima que ambientaba los alrededores del internado.
Sigilosamente cogió su móvil y salió de la habitación.

Los pasillos estaban solitarios, el internado dormía, no sabía la hora que era, pero por el ambiente tan tranquilo, parecía muy temprano.

El sol todavía estaba bajo, y una ligera brisa fruto del cercano Otoño agitó el césped.

Diego, cabizbajo salió al exterior, caminó unos metros en dirección al bosque, estaba tan metido en sus pensamientos que ni se dio cuenta de que unos ojos le seguian con la mirada.

Camila estaba recostada en un árbol, se había despertado pronto y había decidido dejar dormir a sus amigas, asi que cogió una libreta y un boli ,para ir a dar un paseo mañanero de los que tanto disfrutaba y aprovechar para componer la canción, no sabían como lo habían conseguido pero la profesora de Música había cedido a darles mas tiempo para hacer el trabajo que les había mandado.

Por un momento perdió toda atención en el pentagrama, sus ojos solo podían mirar a Diego.

JO-DER.
Así no hay quien se concentre para componer nada.

¿Qué se le habrá perdido un sábado a las 8:30 de la mañana por aquí?

Debería estar prohibido que se paseara a estas horas con ese cuerpo…
Al final va ser buena idea la de haber madrugado, solo por ver sus andares con elegancia.
Y los músculos taaaaan definidos que se dejan ver por la manga semicorta de su camiseta.
Verde, tan verde como sus ojos
Son como dos esmeraldas pulidas con delicadeza.
¿Por qué brillan tanto?
Al igual que sus labios tan dulcemente deseables...


Diego absorbió por la nariz el lamento sin dejar que el sollozo aflorara su piel de nuevo.

Camila decidió seguirle un par de metros por detrás de él.

Se internaron en el bosque, y ella seguía con sus pensamientos

Pantalones piratas, blancos, tan ajustados, ideales para hacer deporte,
le sientan demasiado bien...
¿Dónde irá?
Me imagino que no está bien seguirle a escondidas...quizá debería decirle algo.
Ummm...seguro que me bloqueo en cuanto me mire a los ojos.
No puedo.


El sol comenzó a iluminar el bosque y a traspasar las desnudas ramas de la mayoría de los árboles.
Diego se paró de repente, alzó la vista al cielo, se quedó observando unos segundos bastante largos.
Camila extrañada también lo hizo pero no vio nada que le llamara la atención.
Aun seguía mirando a las nubes, cuando se dio cuenta que Diego había comenzado a andar, ella aceleró el paso y de vez en cuando echaba una mirada desconcertada al cielo.

Diego se detuvo de nuevo pero esta vez fue para sentarse a la orilla del río.
Fijó sus ojos en la espumosa agua que serpenteaba entre las rocas.
Reaparecieron.
Sin poder remediarlo, y sin hacer ningún esfuerzo, volvieron a emanar unas frías gotas, esta vez acompañadas de un suave suspiro y alguna que otro sollozo.

Camila lo miró, no le veía la cara pero no le costó emasiado esfuerzo en deducir que estaba llorando, sin saber porqué avanzó un par de pasos, sin quitarle la vista de encima.

Me gustaría escucharle, tranquilizarle, abrazarlo.
Por otra parte...
No debo interrumpirle, si a venido hasta aquí solo, es porque necesita intimidad, y aunque una parte de mi me está diciendo que me acerque, la otra que de media vuelta.


Si, va a ser lo mejor.
No se porque llora, y si, me gustaría saberlo.
Pero en un momento así una persona solo quiere estar sola.


Camila totalmente apenada dio media vuelta.
Giró la cabeza por última vez para ver a Diego, y melancólica siguió caminando de vuelta al internado.

Diego seguía mirando el arroyo del agua, tal vez ni siquiera se fijara en el, tan solo mantenía su vista fija en un punto sin moverla.
Su mente comenzó a rememorar momentos.
Un abrazo de su madre
Una sonrisa de su padre
La comida de Navidad
El avión, el avión, el avión...
Cuando le dieron la fatídica noticia, el momento de contársela a su hermana pequeña...
Abrazos, abrazos y mas abrazos.

-Maldito avión, maldito día, maldito viaje.

Diego no sabía como iba a superar este sufrimiento que le estaba dejando el alma vacía, no sabía como iba a salir de todo esto sin hundirse.
Como iba a asimilar que la vida de sus padres se había apagado sin avisar...

Le vino a la mente sus amigos, una media sonrisa leve le perfiló un lado de los labios, al mismo tiempo que elevó la cabeza al cielo y aspiró el aire y las lágrimas.

jueves, 17 de abril de 2008

NAVEGANDO EN LA RED






- ¿Puedes bajar la música? intento leer -dijo Oliver que estaba tirado en la cama-

Marcus hizo caso omiso a la petición de su compañero y siguió tarareando "Supernatural Superserious".

Oliver se incorporó, puso el marca páginas y cerró el libro.

-Oye, a ver si nos empezamos a entender, en esta habitación somos dos, ¿Qué tal un poco de respeto?
-Me apetece escuchar música ¿vale? -le contestó él-
-Y me parece perfecto, yo no te he dicho que no lo hagas, si no que le bajes un poco el volumen, porque si a ti te apetece escuchar música a mi me apetece leer un libro.
-Pues lee, yo no voy a bajar la música, asi que tu mismo…
-Uhmmm, asi vamos a acabar muy mal, pero en fin te lo estas buscando, ponte auriculares.
-Ponte tú, tapones.
-Oye, dime una cosa anda, dime que no eres así de verdad, que solo es porque estas pasando por una mala epoca
-Uhmm...pues no sabria yo que decirte...
- Te crees el malote del internado?
-Psss... ahora que lo dices...

Oliver miró fijamente a los ojos de Marcus, se acercó a el con paso firme.

-Sin duda a gracioso, no te gana nadie -respondio Oliver-

Con sus pensamientos en la cabeza se marchó de la habitación dando un sonoro portazo dejando a Marcus en la habitación, que se sentó en la mesa donde se hallaba su ordenador.

-Uff hay que joderse, voy a ver si pillo a alguien conectado...

La música seguía sonando alta, como a el le gustaba.
El ordenador empezó a cargar todos los archivos encima de un bonito fondo de escritorio de una guitarra eléctrica blanca y negra.
Con el ratón en la mano apunto un icono en el que insertó una contraseña.


Matt dice: Ehh Marcuss!!
Marcus dice: Hooolaaa!!!!!!
Mat dice: Como estas?? Desde que te metiste en el internado ese que parece una cárcel no sabemos na de ti.
Marcus dice: Bahh este sitio es una mierda.
Matt dice: Me imagino, pero bueno tienes que aguantar, ya sabes lo que te dijo tu madre.
Marcus dice: Si, si lo se, que era la última oportunidad que me daba
Matt dice: Bueno, como es aquello? porque yo he estado mirando por Internet y eso es un paraíso capullo.
Marcus dice: A ver, el sitio no está mal, hay piscina, podemos montar a caballo y un internado de chicas a unos 20 metros...
Matt dice: Que dices tio....a ver, me estas diciendo que tienes un colegio solo de chicas a 20 metros y te estas quejando? Si te tuviera aqui cerca te daba una torta.
Marcus dice: Ademas os echo de menos, aqui me siento solo bufff
Matt dice: Llevas un mes ahi, ten un poco paciencia.
Marcus dice: Pero tío, mi compañero de habitación es un idiota integral de arriba abajo, no lo soporto en serio, y hace 10 minutos tuve una movida con el.
Matt dice: Pero a ver que te ha hecho el chaval, que ha pasado?
Marcus dice: Nada, que no aguanta nada.
Matt dice: Me imagino que es una tontería, pero intenta arreglarlo, o pasa de el, si a ti pasar de la gente se te da genial...no tienes excusas.
Marcus dice: Pss....esto es una mierda, me siento fatal aquí, no me integro, no me gusta la gente, NO es mi sitio!!
Mat dice: Ya lo se, ya lo se!! pero el problema es que no tienes elección y tienes que aguantar la situación como sea, y deja de tener movidas con tu compañero, seguro que si echáis un partido de fútbol descubres que no es tan mala gente...
Marcus dice: O igual acabo tirándole la pelota en toa la cara
Matt dice: Que burro que eres tío, tan cabezota como siempre, oye a ver si un día nos acercamos y te hacemos una visita o algo, ¿A ti te dejan salir de ahí?
Marcus dice: Mas les vale que me dejen salir si no la armo.
Matt dice: ya estamos con que la armas, no la líes, intenta estar bien con la gente y ya está, pero conociéndote y sabiendo como eres, seguro que el primer día eras un borde de la leche!
Marcus dice: Aseguras bien, pero tío ponte en mi lugar, que te metan en una cárcel de é.stas así de repente y que te digan que te tienes que quedar ahí hasta dios sabe cuando....buff
Matt dice: Marcus tio, no puedes ir de borde por la vida cuando eres nuevo en un sitio
Marcus dice: Pss...me da igual yo paso de todo el mundo
Matt dice: Lo dicho cabezota hasta la médula, ¿Quienes fueron los primeros en aguantar tus borderias?
Marcus dice: .........el que está conmigo en la habitación y un colega suyo, que parece que llevan aqui muchos años.
Matt dice: Tio....estas loco en serio, haz el favor de hablar con ellos, seguro que os podéis llevar bien y teneis muchas cosas en común, pero claro si nada mas llegar ya les soltaste una de las tuyas....tela!
Marcus dice: Pss...ya veré lo que hago, me piro que es la hora de comer.
Matt dice: Está bien, ve a comer anda, pero no seas tan cabezón que sabes que te leo la mente
Marcus dice: jajaja lo se tío, lo se gracias por escucharme.
Matt dice: Eres un burro que lo sepas, lo dicho, tendré que avisar a éstos y un finde nos vamos para allá a quitarte la tontería.
Marcus dice: Que te den tio jajaja,, haber si venís a verme, que echo de menos a la peña.
Matt dice: Pronto tendrás noticias nuestras.
Marcus dice: ok!!!!
Mat dice: ve a comer no sea que al fina te quedes sin nada..
Marcus dice: si si me voy adiosss!!!




Marcus cerró la sesión del ordenador, y se quedó mirando la pantalla apagada, se sentía mal, pero bastante mejor después de hablar con uno de sus mejores amigos en Toledo.
Echaba de menos a sus amigos, a su hermano y odiaba que el destino hubiera optado por que cada uno estuviera en una ciudad distinta.
Apoyó la mano derecha en su cara soltando un suspiro medianamente largo, se levantó de la silla y desvío la mirada a una de las muchas fotos que habían pegadas en una de las paredes cerca de la cama de su compañero.
Aaron y Oliver, con uno de sus brazos rodeando los hombros del otro, sonrientes, felices, se quedó observando la fotografía unos segundos largos, luego resopló y se tiró en la cama con los brazos abiertos mirando al techo.

- Esto es un completo asco.

martes, 1 de abril de 2008

DONDE LAS DAN, LAS TOMAN....


El mes de septiembre finalizó con el radiante sol, y los días despejados se marchaban dejando paso a Octubre que llegó acompañado de nubes, viento y aguas.

Fuera llovía con fuerza, rebullían con furia unas nubes aceradas con estrías negras, alguna vegetación de hoja perenne como los saúcos, los abetos o los cedros, salpicaban verdor en la desnudez de la floresta y los parduscos prados arrasados por la lluvia.

Las clases de natación eran un pasatiempo en el que todos los alumnos descargaba adrenalina.

Diego, Aaron y Oliver tenían la sonrisa dibujada en sus labios, todo estaba hablado y preparado, nada podía fallar, hablaban mientras le echaban miradas ligeras al reloj que colgaba en la entrada de los vestuarios.

- Muy buena la clase de hoy, podéis ir pasando a los vestuarios y las duchas – dijo el profesor.

Se miraron entre ellos, por fin se acercaba el momento de la venganza.

Las chicas fueron cogiendo sus ropas y pasando a las duchas, siempre se rezagaban hablando, con otras compañeras o con el mismo profesor.

Se fueron quitando el trikini verde empapado y fueron pasando a las duchas ya vacias.

Charlaban alegremente, mientras el agua hirviendo caía en sus espaldas dejándolas rojas por la presión.
Un gel con olor a jazmín fue pasando de mano en mano, cuando de pronto el pánico se manifestó en las duchas, las risas se convirtieron en gritos, el agua cambió de color repentinamente, pasando de la transparencia cristalina al rojo intenso.
Sus caras se bloquearon, no sintieron dolor, solo impresión, sin pensarlo cogieron una minúscula toalla y salieron con el color rojo resbalando sobre el cuerpo desnudo de cada una de ellas.

Se miraron las unas a las otras, mientras soltaban una sarta de maldiciones y palabrotas.

- ¿Se puede saber que narices ha pasado? - protestó Camila mirándose al espejo mas próximo.
- Menudo susto nos hemos dado -dijo Rebeca.
- Chicas, no os queda tan mal el color rojo en el pelo... -dijo Kristyn ya mas relajada-
- Pao, que estas en la luna tía, ¿Qué haces? - le preguntó Rebeca con interés pero todavía con cara de enfado-
- Pues acabo de descubrir porque tenemos el pelo rojo -señaló a los grifos de las duchas-

Se quedaron observando, unas pequeñas bolas de plástico habían reventado con el calentamiento del agua, y era lo que había causado tal revolución.

-Esto es obra de los chicos, no hay duda -dijo Rebeca que intentaba quitarse la pintura roja sin conseguirlo-
- Como nos la han pegado -dijo Kristyn- Sabía que nos la iban a devolver, y también sabía que ellos lo sabían
-Madre mia, kris, que lío! -sonrieron- tenemos dos opciones, o seguir con este lío o aceptar que nos la han devuelto y bien.
- Yo ahora si los veo me los cargo...aunque como dice Kris no me queda mal el rojo... -rió Camila-

Decidieron vestirse, y ducharse en el internado de nuevo, donde estaban seguras de que no iba a volver a ocurrir ningún otro percance.
Ya vestidas, salieron y abrieron las taquillas para recoger los bolsos de deporte.

-Chicas, abrigarse que hace frío fuera -dijo de repente Aaron-

La voz retumbó a las espaldas de ellas, se dieron la vuelta y vieron a los tres chicos apoyados en la pared con unas miradas pícaras y terriblemente encantadoras.

Kristyn se quedo apoyada en una taquilla mientras observaba risueña la situación de nuevo, le parecía realmente graciosa sus tres amigas avanzaron unos pasos al frente, hacia donde estaban los chicos, serias, exaltadas y un tanto irritadas.

Los chicos se miraron entre ellos, dejaron escapar una leve sonrisa y avanzaron un paso hacia el frente sin temor ninguno.

krystin permanecía en silencio, la escena que estaba viviendo, parecía sacada de la televisión, nada mas pensarlo, no pudo evitar soltar una leve sonrisa, por nada del mundo querría interrumpirles.

Los seis se miraron fijamente, sin mostrar ni una señal de debilidad y ninguna palabra de sus labios, hasta que Paola se atrevió a romper el incómodo silencio que se había producido.

-¿Qué pasa? ¿Se puede saber que es lo que os parece tan gracioso? -
-¿A caso hace falta preguntarlo? creo que basta con que os miréis en un espejo -respondió Oliver con una sonrisa maliciosa-
-Donde las dan las toman -dijo Aaron mientras se levantaba un poco la camiseta y dejaba a la vista una marca fruto de la broma de ellas.
- Eso os pasa por decir lo que no debéis, y por haceros los machotes -apuntó Rebeca con un tono de voz seco-
- Eso os pasa por estar donde no debéis, y encima espiarnos - dijo Diego suavemente
-¿Qué pensáis? ¿Qué tendríamos que habernos quedado sin hacer nada después de oíros?

Las palabras de Camila quedaron en el aire, los chicos optaron por no seguir discutiendo con ellas, ellos ya habían conseguido su propósito, y sin mas decidieron darse la vuelta hacia la puerta, no sin antes mostrarles su mejor sonrisa.

"Plas plas plas plas"

Las chicas se dieron la vuelta sobresaltadas por las palmadas de Kristyn.

-Chicas...os tendríais que haber visto.
-Kris, no te rías que yo estoy que echo humo -dijo Camila-
-Ya, ya veo, pero...¿no habéis visto que se estaban cachondeando? -preguntó Krystin-

Miraban a Kristyn, su pelo rubio, que ahora era rojo, estaba recogido en un coleta alta, algunas gotas le caían en el cuello de la camisa del uniforme, rompiendo el color blanco puro de esta.

- A ver, tengo una idea, que tal si enterramos el hacha de guerra cuando los veamos de nuevo - sugirió Kristyn-

No sonaba como pregunta, si no como una propuesta que había que aceptar sin mas, pero ninguna comentó ni una sola palabra.

Con los labios sellados, se abrigaron y cogieron sus bolsas de deporte para salir del polideportivo.La lluvia había amainado, los rayos de sol muy débiles se filtraban entre las negras y espesas nubes, se dieron prisa, de un momento a otro comenzaría a llover otra vez.